¿Raspberry Pi o mini PC? El coste real de elegir una de estas opciones

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Puede que la Raspberry Pi se haya hecho muy popular en la última década, pero el mini PC le está sacando mucha ventaja, aunque no siempre es conveniente invertir en este.
Lo barato suele salir bastante caro. Es un mantra que sirve para cualquier ámbito económico, pero que se acentúa aún más en el mundo de la tecnología. Y, en este sentido, elegir una Raspberry Pi es bastante más económico que un mini PC, aunque no siempre es lo más recomendable.
La última Raspberry Pi es la quinta generación y ya lleva 3 años en el mercado, con especificaciones que seguramente puedan servir para proyectos caseros como bloqueadores de anuncios, VPN a nivel de servidor y lo más básico.
En el otro extremo, se encuentran los mini PC, que suelen llegar con características más avanzadas: son más caros por lo general, pero es cierto que ofrecen bastantes más facilidades que la Raspberry Pi 5.
En la práctica, son dispositivos bastante diferentes y deberías pensar muy bien qué es lo que mejor se adaptará a tu uso; por ejemplo, si solo vas a usar la Raspberry Pi para algún proyecto concreto, quizá invertir en un mini PC no sea la mejor opción.
Por el contrario, si sabes que el mini PC lo vas a usar para gestionar proyectos caseros de un nivel algo más elevado, seguramente optar por este tipo de ordenadores en formato pequeño sea la alternativa más adecuada.
Sea como sea, cada una de estas tiene sus ventajas e inconvenientes. Aquí podrás ver sus grandes diferencias en los costes reales, ya sea a nivel de gestión de temperatura, potencia, posibilidades de conexión e incluso periféricos disponibles para cada una de ellas.
Los costes ocultos de elegir hardware barato
Según se puede comprobar en la propia página web de la Fundación Raspberry, la encargada de fabricar la Raspberry Pi 5, este último modelo está disponible por algo más de 300 dólares.
Con especificaciones que tampoco tienen mucho que envidiar a un mini PC, ya que cuenta con un procesador con arquitectura ARM y variaciones de RAM que llegan a alcanzar los 16 gigabytes, además de posibilidad de conectar un SSD M.2
En el caso de los mini PC, por poner marcas como Acemagic o Geekom, los más novedosos del mercado suelen comenzar a partir de los 400 euros, un precio más elevado que la Raspberry Pi 5, pero quizá con posibilidades más amplias.
Aquí ya te toparás con arquitectura x86 de AMD o Intel, según la opción que haya elegido el fabricante; en ambos casos, la comparación es sobre precios oficiales de las versiones últimas, ya que de segunda mano o reacondicionados el precio puede bajar hasta 200 euros sin ningún tipo de exageración.
Ahora bien, un mini PC ya incluye de fábrica el SSD, la fuente de alimentación, la tarjeta WiFi y bluetooth y los puertos que vengan con dicho modelo; mientras tanto, para la Raspberry Pi tendrás que pensar muy bien en todo lo que quieres conectar, así como dichos componentes.
Esto provoca que el precio final de este dispositivo acabe siendo más caro de la inversión inicial, algo que no ocurre con el mini PC, debido a su configuración inicial más óptima, lo que ha provocado que el formato de ordenador pequeño se coloque como una mejor opción que la Raspberry Pi.
En la práctica, acabarás comprando un hardware más barato al que tendrás que añadir piezas que terminarán por elevar considerablemente el precio y, por supuesto, hay otras cuestiones que convierten al mini PC en una mejor alternativa en la actualidad.
Consumo de energía, refrigeración y personalización
A no ser que vayas a montar un servidor extremadamente potente para el que necesites varios dispositivos, lo cierto es que el hecho de optar entre una Raspberry Pi o un mini PC no varía considerablemente.
Por ejemplificar el consumo que puede acabar llegan a tu factura de la luz, lo mejor es comparar las cifras que tienen que ver con el consumo en reposo o en inactividad, ya que suele ser el valor más fiable.
En este estado, una Raspberry Pi 5 puede consumir alrededor de unos 3,5 W, lo que supondría unos 26 kilowatios por hora al año, por lo que anualmente el precio dependerá de cómo esté el mercado, pero no te supondría más de 15 euros cada 12 meses.
En el caso de un mini PC inactivo que gaste alrededor de 7 W –un mini PC consume por norma casi el doble que una Raspberry Pi 5– y con picos máximos en entornos de estrés de nos 25 W, el gasto anual en reposo se podría situar perfectamente en unos 52 kilowatios por hora al año. En la práctica, es el doble del consumo que puede haber en una Raspberry Pi.
Ahora bien, el gasto no es considerablemente más elevado, a pesar de que es el doble, ya que ambas opciones son bastante eficientes a nivel energético. Eso sí, si hablamos de temperatura, los mini PC más modernos ya cuentan con una refrigeración óptima, mientras que para la Raspberry Pi necesitarás algún sistema externo, una inversión económica aparte.
Por lo general, la temperatura media de este tipo de dispositivos es de alrededor de 80 grados centígrados con un uso intensivo, mientras que el máximo en un mini PC es muy difícil que pase de los 60 grados. Si se comparan, el mini PC continúa siendo la mejor opción.
Llevando el tema a las posibilidades que permiten sus componentes, en una Raspberry Pi 5 tienes 40 pines nativos, mientras que un mini PC suele requerir adaptadores USB. Siempre depende en este último caso del modelo que hayas elegido: los más caros tienen mejores especificaciones lógicamente y mayor variedad de puertos.
En el caso de la virtualización y el uso de servicios locales como Plex o Jellyfin para retransmitir en 4K tus contenidos favoritos, lo mejor sigue siendo optar por un mini PC, ya que te servirá de mejor forma –también considera su versatilidad o facilidad en el sistema operativo, ya sea que venga de fábrica con Windows por lo general o que realices un arranque dual–.
En conclusión, opta por un mini PC si lo vas a usar de forma más intensiva, pero si vas a montar algún proyecto casero, elige una Raspberry Pi 5 para probar y aprender de mejor forma. Con esta última, notarás que cada apartado que toques te enseñará siempre algo nuevo, mientras que un mini PC suele ser algo más intuitivo.
