La razón por la que nunca deberías compartir datos médicos con ChatGPT o Grok, según los expertos

Mucha gente utiliza la inteligencia artificial desarrollada por OpenAI y otras por el estilo para sus diagnósticos médicos, sin saber los riesgos que conlleva.
La popularidad de ChatGPT o Grok ha conllevado que, en muchas ocasiones, se utilicen chatbots de inteligencia artificial para preguntar acerca de cuestiones médicas o similares.
La explicación resulta sencilla: estas herramientas son capaces de dar diagnósticos en pocos segundos, sin la necesidad de acudir al médico, con la pérdida de tiempo y la habitual molestia que eso suele traer consigo.
Sin embargo, no suele ser una idea demasiado aconsejable. La primera razón es obvia: a pesar de sus enormes bases de datos, la IA no tiene por qué ser siempre fiable. Y mucho menos cuando se trata de cuestiones que, en algunos casos, acostumbran a ser importantes, como es el tema de la salud. Pero no es el único motivo, como ponen de manifiesto algunos expertos con frecuencia.
El peligro de compartir datos médicos con ChatGPT
Algunos especialistas, incluso de medios tan reputados como el New York Post, han incidido en esta mala práctica. Y no solamente por las habituales alucinaciones de la IA, que no dejan de ser errores muy comunes, especialmente delicados cuando se relacionan con asuntos médicos. También está la cuestión de la privacidad, una materia que todavía no queda clara con respecto a la IA.
Por mucho que las empresas desarrolladoras de inteligencia artificial, como OpenAI, suelan asegurar que protegen la privacidad de los usuarios, lo cierto es que no siempre está del todo explicado cómo almacenan y procesan la información que se les proporciona. En caso de un ciberataque, por ejemplo, estos datos podrían ser expuestos o utilizados de manera indebida. No conviene olvidarlo.
Se trata de un asunto peliagudo y en constante polémica. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Europea de Inteligencia Artificial imponen restricciones estrictas sobre el tratamiento de datos personales, sobre todo en el ámbito sanitario. Pero muchas plataformas de IA no aclaran si la información ingresada por los usuarios se utiliza o se almacena indefinidamente.
En teoría, las plataformas como ChatGPT, Grok y demás ofrecen opciones de eliminación de datos. Pero otra cosa es luego la práctica: no siempre es posible garantizar que la información haya sido completamente eliminada de sus servidores y modelos de entrenamiento. De hecho, no solo por asuntos médicos, si prefieres que algo no se sepa, no lo compartas con la IA.
Un diagnóstico no debe tomarse con ligereza
Más allá de los problemas de privacidad, está el hecho de la falta de fiabilidad de la IA. Cualquiera que la utiliza, con la intención que sea, podrá darse cuenta de que esta no solo comete fallos, en ocasiones incomprensibles, sino que sus respuestas pueden cambiar en función a, por ejemplo, cómo se expresa cada usuario. Hay veces que esto no es baladí, ni mucho menos.
Si a veces, antes tales o cuáles síntomas, incluso un médico profesional puede llegar a tener problemas para descubrir qué enfermedad los provoca, o para no confundir un diagnóstico con otro, más complicado todavía resulta en el caso de la IA. Más complicado y nada recomendable, por tentador que pueda ser.