Windows 10 pone a España al borde del abismo: más del 54% de los ordenadores están en peligro

Se acerca el 14 de octubre de 2025 y con él Microsoft pondrá fin al soporte oficial para Windows 10. El problema es que más de la mitad de los ordenadores en España se resisten al cambio.
La noticia ya lleva bastante tiempo circulando y no es otra que la de que Windows 10 dejará de recibir actualizaciones y soporte oficial el 14 de octubre de 2025. Eso significa, básicamente, que tu ordenador no morirá al día siguiente, pero sí quedará vulnerable, sin parches de seguridad, y poco a poco empezará a quedarse fuera de todo.
Y si estás pensando en pasarte a Windows 11 o esperar directamente a Windows 12, la realidad es que puede que tu equipo no cumpla con los requisitos. Porque ahora no basta con tener un ordenador decente, Microsoft exige aspectos clave como chips de seguridad TPM 2.0 o procesadores relativamente nuevos.
El problema es que para quienes usamos estos sistemas en el día a día —en casa, en la oficina, en el colegio o en un negocio— las cosas no son tan fáciles como los de Redmond quieren hacer ver. Rizando el rizo, y ya hablando de datos, en España y Europa la gente cambia de sistema operativo más despacio que en otros lugares y eso no es bueno.
Mientras que a nivel mundial Windows 11 ya está casi a la mitad del mercado, aquí Windows 10 sigue siendo el líder, con más del 54% de cuota frente a un 42,6% de Windows 11.
Por supuesto, este no es el primer fin de soporte que vivimos; Windows 7 acabó en 2020, pero aún muchos equipos lo usaban y tardaron en cambiar. Ahora la historia es parecida pero con Windows 11 creciendo más rápido aunque sin superar aún a Windows 10 en España y Europa.
En este contexto, algunos optarán por alternativas. Hay quienes están empezando a mirar con otros ojos a Linux, por ejemplo. No es la solución para todos, pero en algunos casos permite extender la vida útil de equipos que Windows ya no soporta. Otros tal vez aguanten con Windows 10 más allá del 2025, sin soporte, tomando precauciones. Algunos, claro, pasarán a Windows 11 o 12, porque pueden, porque quieren, o porque no tienen más remedio.
Microsoft desconecta Windows 10 y empuja a millones a actualizar
Lo cierto es que Windows 10 no es una antigualla. Salió en 2015 y fue, de hecho, el sistema con el que Microsoft prometió cerrar el ciclo: "el último Windows", decían. Iban a actualizarlo continuamente, sin necesidad de lanzar nuevas versiones. Y lo hicieron durante un tiempo.
Pero claro, todo cambió cuando apareció Windows 11 en 2021, con una estética más limpia, más minimalista, y una fuerte dependencia de hardware más moderno. Lo que en teoría era una evolución natural se convirtió, en la práctica, en una barrera para cientos o más bien millones de usuarios.
Y ahora, por si todo esto fuese poco, se habla de Windows 12 como si ya fuera el nuevo estándar. Aún no tiene fecha oficial, pero se filtra por todas partes con voces que afirman que llegará en 2025 después del fin de Windows 10. Comentan que vendrá con IA integrada, mejoras de rendimiento, más seguridad, más conexión con la nube. Todo, la verdad, es que suena muy bien… para quienes puedan pagarlo. Para el resto, lo que llega es más bien una sensación de abandono.
No han faltado voces muy críticas que acusan a Microsoft de practicar una obsolescencia programada de manual. Expertos y organizaciones de consumidores coinciden en que, dado que Windows 10 y Windows 11 comparten una base técnica muy parecida, la compañía podría haber prolongado el soporte unos años más.
Lo cierto es que todo esto no es solo una cuestión de nostalgia. No es que la gente no quiera cambiar. Es que muchas veces no puede. Cambiar de sistema operativo ya no es solo cuestión de instalar un programa.
Ahora implica tener un ordenador compatible, tiempo para adaptar configuraciones, posible pérdida de programas o dispositivos antiguos que dejarán de funcionar. Y eso sin contar con el aprendizaje necesario para usar el nuevo sistema con soltura. Porque sí, por más intuitivo que sea, todo cambio tiene una curva de adaptación.
Y ya ni hablemos de las empresas. Para un entorno doméstico, puede que actualizar uno o dos equipos sea asumible. Pero qué pasa con una oficina que tiene 30 o 50 ordenadores. El coste no es algo que se deba pasar por alto, y muchas veces no es urgente desde el punto de vista del funcionamiento diario. Es decir, Windows 10 sigue siendo estable, fiable, y más que suficiente para la mayoría de tareas que se hacen en muchas oficinas hoy en día.
