Alguien encontró una forma absurda pero genial de reparar la pantalla de su MacBook Pro

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Un usuario evitó pagar 700 dólares por reparar su MacBook Pro con chip M4 Pro utilizando un MacBook M1 como pantalla externa mediante Thunderbolt y Moonlight.
Reparar la pantalla de un MacBook Pro puede convertirse en un gasto considerable, especialmente cuando el equipo pertenece a una generación reciente. Un usuario de Reddit ha encontrado una solución tan ingeniosa como poco convencional para evitar pagar alrededor de 700 dólares por sustituir el panel de su MacBook Pro con chip M4 Pro: utilizar otro MacBook como pantalla externa.
El protagonista de este peculiar montaje es un MacBook Pro M4 cuya pantalla quedó inutilizada. En lugar de afrontar inmediatamente el coste de la reparación, el usuario decidió aprovechar un antiguo MacBook Pro con chip M1 que tenía guardado y que apenas utilizaba.
Ambos portátiles fueron unidos mediante unas bandas elásticas, colocando el MacBook M1 sobre el equipo M4 Pro para que su pantalla pudiera utilizarse como monitor. Aunque pueda parecer un montaje improvisado, detrás hay una combinación de hardware y software que permite utilizar el ordenador averiado prácticamente con normalidad.
La clave está en una conexión Thunderbolt entre ambos equipos. El usuario creó una conexión de red local mediante el cable y posteriormente utilizó Moonlight, una herramienta conocida por ofrecer transmisión de escritorio con una latencia muy reducida. De esta manera, el M4 Pro envía su imagen al MacBook M1, cuya pantalla funciona como monitor en tiempo real.
El resultado es interesante porque la conexión directa permite reducir considerablemente la latencia frente a otras soluciones inalámbricas. Para trabajar con el ordenador, la experiencia puede ser suficientemente fluida como para convertir un MacBook inutilizable en un equipo funcional.
Eso sí, el invento tiene algunas desventajas evidentes. Transportar dos MacBook juntos aumenta considerablemente el peso y el grosor del conjunto, por lo que llevarlo a diario a una cafetería o de viaje no resulta precisamente cómodo. Además, las bandas elásticas difícilmente pueden competir con una reparación convencional en términos de estética.
La solución demuestra que, cuando el hardware todavía funciona y lo único que falla es la pantalla, existen alternativas bastante creativas.