Demis Hassabis, CEO de DeepMind, advierte: "La IA podría cometer los mismos errores que las redes sociales"

Uno de los mayores especialistas en inteligencia artificial del mundo no ha tenido reparos en hablar de las inconveniencias de TikTok, Instagram o Facebook. 

A estas alturas nadie pone en duda que las redes sociales son, por encima de todo, un negocio. De ahí que, como los expertos llevan denunciando mucho tiempo, se fomente siempre el tiempo de permanencia o las publicaciones virales antes que los contenidos de calidad. Algo que según Demis Hassabis, el CEO de DeepMind, podría replicar también la inteligencia artificial. 

En opinión del especialista, no se trata de una cuestión de gustos o preferencias como tal, sino más bien de cuidar al usuario. Desde su punto de vista, muchas plataformas tienen un impacto negativo en la gente, y estas no se tienen demasiado presentes porque se valoran más otras cosas. Un problema en el que la IA, por el bien de todos, no debería caer también. 

El CEO de DeepMind sacude a las redes sociales

Demis Hassabis el CEO de DeepMind, suele ser alguien sin pelos en la lengua. Esa es la razón de que muchas de sus declaraciones terminen por generar intensos debates. Sobre todo cuando tratan sobre el tema del que es especialista: la inteligencia artificial. En unas declaraciones que recoge Business Insider, el experto se ha mostrado preocupado por la velocidad a la que crece la IA. 

Para él, esta rapidez podría tener consecuencias indeseables, entre las que destaca que la inteligencia artificial termine cometiendo los mismos errores que las redes sociales. Hassabis no ha tenido precisamente buenas palabras para ellas. Cree que la mayoría han puesto en práctica la filosofía que él ha llamado "move fast and break things". Algo así como "muévete rápido y rompe cosas". 

¿Qué quiere decir esto exactamente? Pues que sitios como TikTok, Facebook o Instagram han priorizado el tener a la gente enganchada, como él dice, por encima de posibles efectos secundarios nocivos. Esto es, dañar la salud mental de la gente, generar desinformación o incluso aumentar la polarización de los usuarios. Problemas que llevan mucho tiempo encima de la mesa

El artículo pone de ejemplo un estudio reciente de la Universidad de Ámsterdam en el que se simularon redes sociales con chatbots. Al interactuar estos bots, los investigadores vieron que surgen clanes o grupos extremos de opinión, y que unas pocas voces dominan la conversación. Incluso sin que ningún algoritmo ni sistema de incentivos estuviese presente. 

La IA: un gran poder que requiere de una gran responsabilidad

Si no se quiere que la inteligencia artificial termine como las redes sociales, propone Demis Hassabis, lo primero que hace falta es "tener una aproximación más cautelosa". O lo que es lo mismo, probar los efectos que la IA puede tener en la sociedad antes de liberarla como si nada. Hacer un ejercicio de responsabilidad con la gente, vaya. 

En realidad, lo que propone Hassabis parece lógico e incluso obvio: que la IA sirva a la gente en lugar de intentar acaparar su atención de cualquier manera y manipularla. Pero ya se sabe que la lógica no siempre se impone en el mundo en el que vivimos, y otros tipos de intereses más espurios y pragmáticos sí. 

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