Evita que Chrome consuma CPU y RAM innecesariamente con estos ajustes ocultos

Imagen generada con IA

El navegador de Google consume muchos recursos, incluso cuando no está en uso, lo que puede afectar el rendimiento del PC. Sin embargo, con estos sencillos trucos podrás solucionarlo.

Si tu ordenador se ralentiza al arrancar, tarda en abrir programas o se queda bloqueado mientras navegas, es muy posible que el navegador de Google esté acaparando más recursos de los que debería. Aunque parezca inofensivo, Chrome puede consumir más de la mitad del uso de CPU sin siquiera estar abierto en pantalla, saturando también la memoria RAM.

La app es la más utilizada del mundo y su éxito se basa en su velocidad, compatibilidad con todo tipo de webs y su integración con el ecosistema de Google. Sin embargo, detrás de esa fluidez, esconde un funcionamiento interno que puede resultar demasiado pesado, sobre todo si tu PC no va sobrado de memoria o tiene un procesador modesto.

Google lo sabe, por eso ha dejado en manos del usuario una serie de ajustes que permiten controlar este consumo. Es importante mencionar que no están ocultos, pero tampoco son evidentes en el navegador. Si no que están ahí, en el menú de configuración, listos para que ajustes Chrome a tu favor sin perder funcionalidades ni usar extensiones o herramientas adicionales. 

¿Por qué Chrome consume tantos recursos?

Cada vez que abres una pestaña, ejecutas una extensión o utilizas una aplicación web desde Chrome, el navegador crea un proceso independiente, esto permite que, si algo falla, no se bloquee todo el navegador. Pero también significa que cada elemento activo está usando memoria, procesador y en algunos casos, recursos gráficos.

El problema es que muchos de estos procesos se mantienen activos incluso después de cerrar la ventana. Algunas extensiones siguen funcionando en segundo plano, las apps PWA se comportan como si fueran programas del sistema. Incluso al encender el ordenador, Chrome puede estar iniciando tareas sin que lo abras tú manualmente.

Todo esto hace que la experiencia de navegación sea estable, pero tiene un coste, puesto que si no controlas lo que ocurre en segundo plano, el navegador termina consumiendo más recursos de los necesarios y afecta al rendimiento general de tu equipo.

Los ajustes que debes hacer para reducir el consumo de recursos de Chrome

  • Desactiva la ejecución en segundo plano: Chrome puede seguir funcionando aunque lo cierres, consumiendo CPU y memoria sin que lo sepas. Esto ocurre porque ciertas apps y extensiones se mantienen activas en segundo plano para recibir notificaciones o cargar más rápido al volver a abrir el navegador. Si tu equipo tiene poca RAM o un procesador modesto, este comportamiento puede afectar al rendimiento general del sistema. Para evitarlo, abre el menú de Chrome, entra en Configuración > Sistema y desactiva la opción Seguir ejecutando aplicaciones en segundo plano al cerrar Google Chrome. Con este cambio, el navegador dejará de ocupar recursos cuando no lo estás usando.
  • Revisa las extensiones instaladas: Cada extensión que tienes activa en Chrome se ejecuta como un proceso independiente. Algunas están mal optimizadas o consumen recursos constantemente, incluso cuando no estás en la pestaña en la que actúan. Por eso conviene revisar si realmente necesitas todas y, para hacerlo, ve al menú principal, pulsa en Extensiones y luego en Gestionar extensiones. Desde ahí puedes desactivar las que no uses frecuentemente o eliminarlas por completo. Cuantas más extensiones tengas cargadas, más RAM y CPU vas a perder sin darte cuenta.
  • Elimina las aplicaciones PWA que no uses: Las apps web progresivas (PWA) como Gmail, YouTube o incluso editores online pueden instalarse como si fueran programas independientes. Aunque parecen prácticas, se ejecutan bajo el motor de Chrome y consumen recursos incluso cuando no las tienes abiertas. Para comprobar cuáles tienes instaladas, escribe chrome://apps en la barra de direcciones. Si ves alguna que no necesitas, haz clic derecho sobre ella y selecciona Desinstalar
  • Activa la aceleración por hardware (si tu equipo lo permite): Este ajuste permite que el navegador delegue ciertas tareas gráficas en la tarjeta gráfica (GPU) en lugar de sobrecargar el procesador. Es especialmente útil para reproducir vídeos, animaciones o sitios web con contenido visual intenso. Si tienes un ordenador con una GPU decente, activar esta función puede mejorar la fluidez del navegador. Para hacerlo, entra en Configuración > Sistema y activa la casilla Usar aceleración de gráficos cuando esté disponible. Luego reinicia el navegador. 
  • Mantén Chrome siempre actualizado: Google lanza actualizaciones frecuentes que no solo corrigen errores, sino que también mejoran la eficiencia del navegador. Si usas una versión desactualizada, puedes estar sufriendo un mayor consumo de RAM y CPU sin saberlo. Para comprobar si estás al día, abre el menú principal, accede a Ayuda y luego a Información de Google Chrome, ahí verás si hay una actualización pendiente. El proceso es automático y no borra tus datos, así que no hay motivo para dejarlo pasar.

Ventajas de aplicar estos ajustes

Al modificar estas configuraciones en el navegador de Google, notarás que el sistema responde mejor. Las pestañas se cargan más rápido, el equipo arranca con mayor fluidez y puedes mantener varias tareas abiertas sin que todo se bloquee.

Esto se nota especialmente si trabajas con hojas de cálculo, haces videollamadas, editas contenido online o simplemente navegas con muchas pestañas abiertas. Si tu equipo tiene unos años o no cuenta con demasiada RAM, estos cambios pueden marcar la diferencia.

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