Gonzalo Oñoro, pediatra: "Los niños pueden dormir con el ventilador o el aire acondicionado, pero con unas condiciones"

Montaje con IA

El experto en salud infantil explica cómo mejorar la sensación térmica de la habitación sin provocar cambios bruscos que puedan afectar al bienestar y salud de los niños.

Cuando el calor no da tregua y las noches se vuelven sofocantes, es normal que te preguntes si puedes dejar el aire acondicionado o el ventilador encendido mientras tu hijo duerme. Las dudas son muchas, sobre todo si se trata de bebés o niños pequeños

¿Es seguro? ¿Puede resfriarse? ¿Le resecará la garganta? Para resolverlas, el pediatra Gonzalo Oñoro, conocido por su labor en redes sociales como TikTok (@dospediatrasencasa), ha ofrecido una serie de recomendaciones que te ayudarán a tomar decisiones con más tranquilidad.

Su mensaje es claro, donde afirma que puedes climatizar la habitación mientras el niño duerme, siempre que lo hagas con sentido común y teniendo en cuenta algunos detalles importantes, de lo contrario, puede ser contraproducente.

Lo que dice el pediatra Gonzalo Oñoro

No hace falta pasar calor por miedo a encender el aire acondicionado. Según Oñoro, lo fundamental es regular bien la temperatura de la habitación y lo recomendable está entre los 24 y los 26 grados, un rango cómodo para dormir sin riesgo.

Eso sí, evita que el chorro de aire apunte directamente al cuerpo del niño, ya sea desde una rejilla fija o un aire acondicionado portátil, la orientación debe ir hacia el techo o en una dirección donde el flujo no impacte sobre la cama. En caso contrario, la exposición continuada puede provocar molestias respiratorias o incluso contracturas musculares.

Otro aspecto a tener en cuenta es la humedad del ambiente, puesto que el aire acondicionado tiende a resecar el aire, lo que puede irritar garganta, nariz o incluso los ojos. Para contrarrestarlo, puedes usar un humidificador o colocar un cuenco con agua en la habitación. Con eso bastará para equilibrar el ambiente durante la noche.

No es necesario que el aparato esté encendido toda la noche debido a que puedes usar un temporizador o dejarlo funcionando solo durante la primera parte del sueño. La idea no es enfriar en exceso, sino mantener una temperatura agradable y constante que facilite el descanso.

¿Y el ventilador? También es una opción válida (con precauciones)

Si no tienes aire acondicionado o prefieres evitarlo, el ventilador sigue siendo una herramienta útil. Aunque no enfría el aire, ayuda a moverlo y genera una sensación de frescor que puede ser suficiente en muchas situaciones.

Aquí también conviene evitar que el flujo de aire esté dirigido al niño. Lo ideal es orientarlo hacia el techo o una pared para que el aire rebote suavemente y refresque la habitación de forma indirecta. Si usas un ventilador de techo, mejor mantenerlo en velocidad baja, sobre todo si está justo encima de la cama.

La ventilación no sustituye al control térmico, pero sí mejora la sensación térmica, por lo que en noches especialmente cálidas, puede ser una buena alternativa si se combina con ventanas abiertas o una correcta ventilación cruzada durante el día.

Climatización y salud infantil: lo que debes saber

Cuando usas aire acondicionado con frecuencia, hay un factor que no siempre se tiene en cuenta: la sequedad del ambiente. Y es que un entorno con poca humedad puede afectar al aparato respiratorio, sobre todo en niños pequeños

Las mucosas se resecan, aparecen molestias al tragar y se incrementa el riesgo de tos nocturna o congestión. Por eso es importante mantener un buen nivel de humedad, no hace falta un dispositivo costoso, solo un recipiente con agua en una estantería o una toalla húmeda cerca del ventilador puede ser suficiente.

También es crucial evitar temperaturas extremas debido a que un ambiente demasiado frío puede tener el efecto contrario, en el cual el cuerpo se defiende, se tensa, y el sueño se interrumpe. Lo recomendable es mantener una temperatura suave, sin cambios bruscos entre el día y la noche.

Recuerda que el objetivo no es solo el confort térmico, sino también el bienestar respiratorio y la calidad del sueño. Al final, un ambiente agradable favorece un descanso más profundo y continuo, no solo para los niños, sino para toda la familia.

Adaptar el uso del ventilador o el aire acondicionado a estas recomendaciones del pediatra Gonzalo Oñoro puede ahorrarte malestares y la sensación de no haber descansado nada tras horas de sueño interrumpido, sobre todo en verano, cuando las olas de calor son insoportables.

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