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Un libro recopila las cartas inéditas de la amistad de Marie Curie y Albert Einstein entre 1911 y 1932. La conversación iba más allá de sus proyectos científicos.
La historia de la ciencia suele recordar los grandes descubrimientos, los premios Nobel y las teorías que cambiaron para siempre nuestra comprensión del mundo. Sin embargo, detrás de esos hitos también existen relaciones personales que ayudan a entender mejor a sus protagonistas. Ahora, una recopilación de cartas inéditas entre Marie Curie y Albert Einstein ofrece una mirada diferente a dos de las figuras más influyentes del siglo XX.
Este es uno de los acontecimientos más interesantes cuando se trata de conocer la faceta más humana de los grandes científicos y entender un poco más sobre cómo llevaban a cabo sus investigaciones sobre la radiactividad.
La correspondencia muestra una amistad construida durante más de dos décadas, marcada por la admiración mutua, el apoyo en momentos difíciles y conversaciones que iban mucho más allá de los laboratorios.
Una investigación internacional reconstruye más de veinte años de correspondencia

La publicación del libro Maria Skłodowska-Curie – Albert Einstein. Lettres / 1911-1932, impulsada por la investigadora Ewa Łabno-Falęcka junto al Museo Maria Skłodowska-Curie de Varsovia, reúne documentos dispersos durante décadas en distintos archivos internacionales. El proyecto requirió revisar fondos documentales conservados en Francia, Israel, Suiza y Estados Unidos para reconstruir el intercambio epistolar entre ambos científicos.
La tarea no fue sencilla. Según la investigación, el legado documental de Einstein supera los 85.000 documentos, una cifra que convierte la localización de cartas concretas en una auténtica labor detectivesca. Además, algunas cartas de Marie Curie conservadas en París todavía requerían medidas especiales de manipulación debido a la contaminación radiactiva asociada a sus trabajos científicos.
Los documentos recopilados abarcan el periodo comprendido entre 1911 y 1932, años en los que ambos mantuvieron un contacto frecuente pese a escribir en idiomas diferentes. Curie utilizaba el francés, mientras Einstein redactaba sus mensajes en alemán. Aun así, la barrera lingüística nunca impidió un intercambio constante basado en el respeto intelectual y la confianza personal.
La relación comenzó tras su encuentro en la primera Conferencia Solvay de Bruselas, celebrada en 1911. Aquella reunión reunió a algunas de las mentes más brillantes de la época y dejó una impresión duradera en ambos científicos. Con el paso de los años, la admiración profesional evolucionó hacia una amistad genuina reflejada en cartas cargadas de comentarios personales y preocupaciones cotidianas.
Uno de los episodios más reveladores aparece durante el escándalo mediático que afectó a Marie Curie en Francia en 1911, cuando parte de la prensa difundió informaciones sobre su relación con el físico Paul Langevin. En medio de aquella campaña de ataques, Einstein decidió mostrarle su respaldo.
E físico la animó a ignorar a quienes la criticaban. Ewa Łabno-Falęcka explicó que el mensaje podía resumirse en una idea muy directa: “no hagas caso a la chusma”. En otra misiva, Einstein también le expresó su admiración escribiendo: “Me impulsa la necesidad de decirle cuánto he aprendido a admirar su espíritu, su energía y su honestidad”.
Las cartas también reflejan las preocupaciones políticas y sociales que ambos compartían durante una Europa cada vez más convulsa. Einstein había dejado muy claro su inquietud por el crecimiento del antisemitismo en Alemania y por el deterioro del clima intelectual del continente.
Lejos de limitarse a debates sobre física o química, esta correspondencia dibuja el retrato de dos personas que encontraron en el otro una voz de confianza.
Más de un siglo después de sus primeros intercambios, las cartas permiten descubrir una de las partes menos conocida de Marie Curie y Albert Einstein: la de dos amigos que, además de transformar la ciencia moderna, compartieron dudas, preocupaciones y apoyo mutuo durante algunos de los momentos más complejos de sus vidas.
