José María Borrás, cocinero profesional, sobre la freidora de aire: "Es un electrodoméstico muy apañado… si lo entiendes"

José María Borrás junto a una freidora de aire
José María Borrás junto a una freidora de aireMontaje

El mejor cocinero joven de España desmonta expectativas y explica qué características técnicas hay que buscar para que la freidora de aire sea realmente una aliada en la cocina.

La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos de moda, pero la pregunta de muchas amas de casa sigue en el aire, ¿merece la pena o es otro trasto más en la encimera?  

En una entrevista concedida a la revista Clara, el cocinero profesional José María Borrás, uno de los nombres destacados de la nueva cocina española, afirma que es un electrodoméstico muy apañado… si lo entiendes. 

A partir de su experiencia, la freidora de aire deja de ser un gadget viral para convertirse en una herramienta que, bien elegida y bien usada, puede encajar en una cocina exigente.

La clave está en el si lo entiendes del todo, y no se trata de prometer frituras idénticas a las de una freidora tradicional sin esfuerzo, sino de asumir qué hace realmente una air fryer, qué no puede hacer y cómo integrarla en la rutina de cocina sin expectativas irreales. 

Con ese enfoque, sus consejos funcionan como una guía de compra y de uso mucho más cercana a la práctica profesional que al marketing de catálogo.

La freidora de aire no hace magia

Borrás forma parte de una generación de cocineros que combinan técnica, producto local y apertura a nuevas herramientas. 

Y es que no por nada ha sido reconocido en el circuito de S.Pellegrino Young Chef y desarrolla su trabajo en Menorca, con una cocina apoyada en el producto de la isla y en procesos precisos. 

La freidora de aire no entra en su discurso como un capricho, sino como un recurso que le permite ganar eficiencia en ciertas elaboraciones sin renunciar al control sobre el resultado.

Según explica, la emplea tanto en casa como en contextos profesionales para tareas muy concretas, como obtener texturas crujientes con menos grasa, agilizar cocciones pequeñas o rematar ciertos platos sin encender un horno grande. 

Su punto de vista no es el de un creador de contenido centrado en electrodomésticos, sino el de un cocinero que evalúa cada herramienta por lo que aporta al plato final.

Cuando Borrás dice que la freidora de aire es muy apañada… si la entiendes, apunta al corazón del debate. Y es que la air fryer no es una varita mágica ni un reemplazo total del horno o la sartén. 

En otros términos, trabaja como un pequeño horno de convección, que mueve aire caliente a alta velocidad alrededor de los alimentos. Una dinámica que permite dorar y secar la superficie con poco aceite, pero no reproduce al milímetro el efecto de una fritura profunda.

Es por esta razón que entenderla implica asumir que las frituras saldrán diferentes a las hechas en baño de aceite abundante, que habrá que ajustar tiempos y temperaturas y que no todas las recetas se comportan igual. 

Los buenos resultados llegan después de varias pruebas, corrigiendo carga de producto, altura de la bandeja y grado de engrase, hasta conocer cómo responde el aparato ante cada tipo de alimento.

Potencia, temperatura y flujo de aire, no solo tamaño

A la hora de elegir una freidora de aire, Borrás no empieza por la capacidad ni por los programas inteligentes, sino por la base técnica. 

En su lista de prioridades la potencia está arriba del todo: en torno a 1.700 vatios o más para que el aparato alcance temperatura rápido y no se venga abajo en cuanto se carga de producto. 

El segundo factor es el control de temperatura, con un rango amplio y ajustes consistentes que permitan trabajar desde bajas temperaturas para deshidratar hasta valores altos para dorar.

En cuanto al tercer elemento es el flujo de aire interno, donde una buena air fryer distribuye el aire de forma uniforme y consigue que piezas como croquetas, alitas o patatas se doren por igual.

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Con estos tres parámetros en orden, el tamaño de la cesta pasa a un segundo plano, es preferible una capacidad moderada bien resuelta que un aparato grande falto de potencia real. 

Extras como pantallas táctiles, recetas preprogramadas o múltiples accesorios se consideran añadidos útiles, pero no determinantes si la base no responde.

En cuanto al uso, el chef dibuja un mapa claro de dónde la freidora de aire se mueve cómoda. Resulta útil para frituras con poco aceite o verduras rebozadas, siempre que se respete la carga máxima.

También funciona bien para pequeños asados de piezas individuales, gratinados rápidos, recalentado crujiente de sobras y horneado de raciones unitarias en moldes.

Trucos de chef para resultados más profesionales

Más allá de la elección del modelo, Borrás aporta varios gestos prácticos que marcan la diferencia en el día a día. El precalentamiento, a menudo ignorado, ayuda a evitar tiempos muertos al principio de la cocción y mejora el dorado. 

No sobrecargar la cesta es clave, una sola capa, con espacio entre piezas, permite que el aire circule. Mientras que girar o agitar los alimentos a mitad de proceso contribuye a un resultado homogéneo.

Otro consejo es no demonizar el aceite, sino usarlo de forma estratégica. Un ligero pincelado o vaporizado sobre la superficie antes de cocinar puede ser suficiente para lograr un dorado mucho más atractivo. 

En cuanto a tiempos y temperaturas, el chef insiste en que las recomendaciones genéricas de envases o recetas sirven solo como punto de partida. 

Una vez controlados cuatro o cinco productos básicos —patatas, pollo, verduras, algún rebozado—, es posible extrapolar ajustes al resto del recetario con bastante seguridad.

Elegir un modelo con buena base técnica y dedicar un tiempo inicial a conocerlo la convierte en un complemento sólido que aligera frituras, ahorra energía y amplía opciones a la hora de cocinar con menos grasa.

José María Borrás afirma que en ningún caso este electrodoméstico desplaza al horno, la plancha o la sartén, pero sí puede pasar de ser una moda pasajera a un aliado estable en la cocina. 

¿Quién es José María Borrás?

José María Borrás es un chef menorquín de 26 años, nacido en Mahón. Creció en Menorca y arrancó su carrera en hoteles del grupo PortBlue, donde aprendió bases sólidas de la mano de Rafa Sánchez. 

Luego se formó en la Escuela Hofmann de Barcelona y trabajó con pesos pesados como Martín Berasategui y Dani García. A los 24 años ya dirigía la cocina del Agroturismo Santa Mariana en Alaior. 

Cabe señalar que la Guía Michelin lo destacó en 2022 por su manejo preciso de productos baleares: cocciones limpias, caldos profundos y sabores directos del mar y la tierra.

Después pasó al restaurante Aquiara, en el hotel Morvedra Nou cerca de Ciutadella. Allí armó menús con proveedores locales, como fideuá de ortiguillas o reinterpretaciones de platos isleños sin complicaciones.

El salto grande llegó en 2024, donde ganó la final ibérica del S.Pellegrino Young Chef Academy en Lisboa, representando a España contra Portugal. 

Su plato estrella, langosta con cochinillo balear, equilibraba mar y campo con ingredientes de proximidad. Apadrinado por José Avillez y Andreu Genestra (estrella Michelin), llegó a la final de Milán en 2025 como uno de los doce mejores del mundo.

En 2026 lo nominaron a Cocinero Revelación en Madrid Fusión. Su estilo prioriza la sostenibilidad, control en cada paso y arraigo a Menorca. Busca la primera estrella Michelin para la isla, y hoy lidera Aquiara con la misma lógica, que es realzar lo local sin artificios.

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