José Pinós, jefe de Oftalmología del Hospital de Valencia, sobre ver el eclipse solar sin gafas homologadas: "Al quedar el Sol parcialmente oculto, esa falsa sensación de seguridad aumenta el riesgo de daño; puede provocar una quemadura en la retina, especialmente en la fóvea"

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Ver el eclipse solar sin una protección adecuada puede provocar daños que van desde lesiones recuperables hasta quemaduras irreversibles con pérdida permanente de la visión.
El próximo 12 de agosto, millones de personas tendrán la oportunidad de contemplar un eclipse solar total desde España, un fenómeno que ocurrirá cuando la Luna se sitúe entre la Tierra y el Sol y bloquee completamente su luz durante unos instantes.
La expectación alrededor de este evento ha hecho que muchas personas comiencen a prepararse para verlo, aunque también han surgido dudas sobre qué tipo de protección es necesaria.
Es importante mencionar que uno de los errores más habituales es pensar que cualquier gafa oscura sirve para mirar al Sol durante el eclipse, pero la realidad es muy diferente: una protección incorrecta puede poner en peligro la visión.
El riesgo de confiarse durante un eclipse solar

José Pinós, jefe de la sección de Glaucoma del servicio de Oftalmología del Hospital General de Valencia, ha explicado los riesgos que existen al observar un eclipse sin las medidas adecuadas.
El especialista señala que uno de los mayores problemas es la falsa sensación de seguridad que aparece cuando la Luna empieza a cubrir el Sol.
Al reducirse la intensidad de la luz visible, muchas personas pueden pensar que mirar directamente al fenómeno es menos peligroso, cuando la radiación solar sigue llegando a los ojos.
“Durante un eclipse, al quedar el Sol parcialmente oculto, esa falsa sensación de seguridad favorece una exposición prolongada y aumenta el riesgo de daño ocular”, añade el oftalmólogo.
El problema está en que el ojo humano no tiene una forma natural de protegerse frente a esta exposición. Aunque la luminosidad parezca menor, la retina continúa recibiendo energía procedente del Sol que puede provocar lesiones en la fóvea.
La retina puede sufrir una quemadura solar sin que lo notes al instante

Mirar directamente al Sol durante un eclipse sin la protección adecuada puede causar una lesión conocida como quemadura solar en la retina. Esta zona del ojo es sensible porque es la encargada de transformar la luz en señales que posteriormente interpreta el cerebro.
Dentro de la retina, una de las áreas más delicadas es la fóvea, una pequeña región situada en el centro y responsable de la visión más precisa, como leer, reconocer detalles o distinguir formas con claridad.
Una exposición excesiva puede afectar esta zona y provocar alteraciones visuales que, en algunos casos, pueden ser permanentes.
Además, el daño puede pasar desapercibido durante la observación porque la retina no produce dolor cuando está sufriendo una lesión. Por eso, el hecho de que una persona pueda mirar al Sol durante unos segundos sin notar molestias no significa que sus ojos estén protegidos.
Las gafas de sol y otros métodos caseros no sirven para ver el eclipse

Uno de los principales mensajes de los expertos es que las gafas de sol no ofrecen la protección necesaria para observar un eclipse. Aunque reduzcan el brillo y hagan que la luz parezca más cómoda, no están diseñadas para bloquear la radiación solar en las cantidades necesarias.
Tampoco sirven métodos caseros como utilizar radiografías antiguas, cristales tintados u otros materiales improvisados. Estos sistemas pueden crear una falsa sensación de seguridad porque disminuyen la luz visible, pero no garantizan que filtren la radiación que puede causar daños en la retina.
Para observar el eclipse solar de forma segura, es necesario utilizar gafas específicas homologadas para observación solar. Estos filtros están diseñados para reducir la radiación que alcanza los ojos y permiten contemplar el fenómeno sin exponer la retina a niveles peligrosos.
Estas gafas deben utilizarse durante las fases en las que todavía existe parte del disco solar visible. Solo durante la totalidad completa de un eclipse solar total se pueden retirar temporalmente bajo condiciones concretas y siguiendo las recomendaciones de los expertos.
El eclipse de 2026 será una oportunidad única para disfrutar de un fenómeno astronómico excepcional, pero la emoción del momento no debe llevar a cometer errores. Prepararse con una protección adecuada sin poner en riesgo la salud visual.
