A los 105 años la dieron de baja del registro de médicos generales y la asignaron a un pediatra por un fallo informático: "Según el sistema, tiene 5 años"

Este error ha provocado un bloqueo administrativo para la anciana, causándole problemas para obtener recetas médicas y acceder a prestaciones que antes tenía garantizadas.
La gestión de la identidad en los sistemas de salud pública ha mostrado una grave vulnerabilidad. Y es que un fallo en la base de datos provocó que una mujer de 105 años perdiera administrativamente un siglo de existencia en el sistema.
El sistema informático, al no poder procesar correctamente su edad, reinició su contador biológico y la registró como una niña de cinco años. Este error no solo alteró sus datos personales, sino que desencadenó un bloqueo asistencial completo.
Como resultado, la paciente quedó clasificada como menor de edad en el sistema sanitario, lo que le impide acceder a sus tratamientos médicos habituales y la obliga a enfrentarse a protocolos diseñados exclusivamente para la infancia.
Un error de software desencadenó un gran problema
Según la información publicada por Repubblica.it, el incidente se originó por una anomalía en el procesamiento de fechas del sistema sanitario regional.
Al igual que ocurrió con el "efecto 2000" o los errores de desbordamiento de enteros en sistemas antiguos, el software de gestión no fue programado para reconocer pacientes que superen los cien años de edad.
Es por esta razón que al procesar los datos de la mujer, el algoritmo interpretó su longevidad como un valor imposible y reinició el contador, asignándole cinco años en lugar de 105.
Para la base de datos, la paciente ya no nació a principios del siglo XX, sino hace apenas cinco años.
Esto desencadenó un efecto dominó, donde el sistema desactivó su perfil como paciente de medicina general y la transfirió automáticamente a la lista de pacientes pediátricos, dejándola sin acceso a su atención médica habitual.
Un pediatra para una residente de un geriátrico
La paciente reside en una Residencia Sanitaria Asistencial y requiere cuidados específicos para patologías geriátricas, pero ahora se encuentra bajo la tutela administrativa de un pediatra.
Aunque sobre el papel parezca un error burocrático, en la práctica representa una barrera real de acceso a la atención médica, puesto que el mayor problema surge en la gestión de tratamientos y prescripciones.
Los sistemas de prescripción electrónica utilizan filtros de seguridad automatizados que verifican la compatibilidad entre la edad del paciente y los medicamentos recetados.
Cuando el médico intenta recetar fármacos para hipertensión, artritis o cualquier dolencia geriátrica, el sistema bloquea la operación automáticamente.
La razón es lógica para el software, puesto que está intentando administrar medicación de adultos a una supuesta niña de cinco años.
El sistema protege al paciente (niña), pero desatiende a la paciente real (la mujer de 105 años), dejándola en un limbo donde obtener sus medicamentos requiere tramitación manual por parte del personal sanitario.
Consecuencias reales en la atención médica
Este incidente pone de manifiesto cómo la digitalización, implementada para simplificar procesos y reducir el papel, puede generar nuevas capas de complejidad cuando falla el diseño base.
El médico de cabecera de la paciente y el personal de la residencia se han visto obligados a luchar contra una interfaz rígida para demostrar lo evidente: que su paciente necesita un geriatra, no un pediatra.
Cuando un error de programación tiene la capacidad de revocar los derechos asistenciales de una persona por un fallo de cálculo en su fecha de nacimiento, el sistema demuestra una falta de flexibilidad preocupante.
Por ello, la solución no pasa solo por corregir este registro, sino por auditar la capacidad de las bases de datos públicas para gestionar el envejecimiento de la población sin que los pacientes sean absorbidos por errores absurdos.

