El "método de las 2 horas": el truco para enfriar el dormitorio antes de acostarte sin usar aire acondicionado

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Conciliar el sueño en verano puede parecer tarea imposible sin recurrir al aire acondicionado. Pero no es imposible, descubre el método de las 2 horas para disipar el calor acumulado en la habitación y refrescar el dormitorio antes de dormir.
Durante las noches más calurosas del verano, intentar conciliar el sueño se convierte en una auténtica pesadilla.
Aunque la temperatura exterior comience a descender tras la puesta del sol, el interior del dormitorio atrapa el calor del día y se convierte en un horno: las paredes, los muebles, los dispositivos electrónicos y las telas como las de las cortinas absorben el calor diario y lo liberan lentamente durante la noche.
Esperar a meterse en la cama esperando que la temperatura haya bajado milagrosamente no suele funcionar tras un calurosos día del veranos.
Para solucionar este problema los expertos recomiendan el "método de las 2 horas", una estrategia basada en preparar la habitación antes de irse a dormir para disipar la carga térmica sin necesidad de recurrir al aire acondicionado.
El "método de las 2 horas" para refrescar la habitación

El sistema comienza dos horas antes de acostarse, tiempo suficiente para favorecer el intercambio de aire y eliminar el calor atrapado en la habitación
Abrir las ventanas durante el día es un error que introduce aire caliente, el momento adecuado para abrir de par en par es cuando la temperatura exterior cae por debajo de la interior, habitualmente tras la puesta de sol. Deja abiertas ventanas en lados opuestos de la casa para crear lo que los expertos llaman ventilación cruzada durante no menos de 30 minutos, si es más, mejor.
Gran parte de la eficacia de la ventilación cruzada depende del calor acumulado durante el día. Mantener las persianas bajadas o las cortinas echadas en las horas de mayor calor evita el "efecto invernadero" sobre ventanas y muros, logrando que la habitación no suba tanto de temperatura durante el día.
Un ventilador no enfría el aire, pero sí acelera el flujo térmico, coinciden todos los experto en climatización. Durante las dos horas previas a acostarte, coloca el aparato orientado hacia la ventana para expulsar el aire caliente del interior, o bien apuntando hacia dentro para forzar la entrada de aire fresco del exterior.
Cualquier dispositivo electrónico conectado a la red genera calor residual. Un televisor, el ordenador, un monitor, los cargadores del móvil enchufados o las bombillas incandescentes incrementan la temperatura ambiental. Apaga y desenchufa todo lo innecesario en el dormitorio dos horas antes de acostarte.
Por último, reducir la temperatura corporal es un requisito imprescindible para activar el sueño profundo. Implementar esta rutina de dos horas permite transformar un horno en un entorno fresco y adecuado para poder dormir en las calurosas noches de verano.

