Richard Haier, neurocientífico, desmiente el efecto Mozart: "No funciona, el coeficiente intelectual no cambia"

¡Haier desmonta el famoso efecto Mozart! En realidad, no te hace más inteligente y es que la neurociencia actual confirma que se ha mantenido como un mito científico por años.
¿Reggaeton o Rock? Seguro que alguna vez has escuchado a alguien discutir por los estilos musicales y, lo interesante es que muchas veces siempre se cae en el mismo tema: "las canciones de antes son mejores".
En cierto punto sí, por la complejidad de composición y experiencia musical en las obras antiguas, pero hay algo que aclarar sobre pensar que la música clásica mejora la inteligencia, y es que es solo un mito.
Desde instituciones hasta oficinas, es algo que ha recorrido el mundo con el nombre conocido como "Efecto Mozart", un fenómeno que se supone que ayuda a "aumentar el coeficiente intelectual (CI)".
Sin embargo, de parte del neurocientífico Richard Haier, hay evidencia científica de que no es cierto y existe explicación sobre cómo se originó esta tendencia que ha permanecido entre muchas personas durante décadas.
El origen del efecto Mozart: de un experimento limitado a un fenómeno global
El neurocientífico Richard Haier, experto en inteligencia humana y neuroplasticidad, ha sido claro: escuchar Mozart no te hace más inteligente. Esto lo afirmó en una entrevista con World Science Festival, donde explicaba el funcionamiento de la plasticidad cerebral.
Cuando alguien escucha este tipo de canciones, lo relaciona directamente con algo elegante o de alto intelecto. La cuestión es que la relación entre cerebro, aprendizaje y estímulos externos es algo que funciona de una manera peculiar.
El efecto Mozart apareció en 1993 y se hizo popular tras la publicación de un estudio de Frances Rauscher, Gordon Shaw y Catherine Ky en la revista Nature.
El informe indica que se hizo un experimento en un grupo de estudiantes universitarios, los cuales percibieron ondas de la obra "Sonata para dos pianos en re mayor (K. 448)" de Mozart antes de las evaluaciones cognitivas (a 10 minutos) y los resultados fueron impresionantes.
Se dice que hubo mejoras en algunas tareas de razonamiento espacial, pero como un boost temporal que se limitaba a 10 y 15 minutos. No obstante, no impactaba en la inteligencia general de ninguna manera.
"Aquí estamos, algunos años después. El CI no ha cambiado. Esto ahora se le conoce como el "Efecto Mozart"... "Fue un ejemplo de la plasticidad cerebral."
De hecho, el estudio nunca confirmó que la música clásica aumentara el coeficiente intelectual de esa manera. A pesar de esto, el mundo lo interpretó de otra forma: "hay que escuchar estas canciones para ser más inteligentes".
Se ha mantenido así en las últimas décadas, como cuando el estado de Georgia, en Estados Unidos, llegó a financiar la distribución de CDs de música clásica para recién nacidos o el uso de las obras de Mozart para el ámbito estudiantil.
En efecto, el experto menciona que hasta sus propios hijos recibieron experimentos de Mozart desde el colegio, pero nada de eso funcionó como muchos lo esperaban con los infantes, por las explicadas razones.
Muchos productos se vendieron con este concepto para promover el uso de dichos temas en el ámbito académico, pero no ha sido más que un mito. Haier destaca que, si es por gusto, es una excelente elección, pero no para intentar subir el CI.
