Un centro de datos de IA de Elon Musk convierte un pueblo tranquilo en una pesadilla: "Es como vivir en Mordor"

La compañía xAI se ha convertido en el punto de mira de muchos vecinos de Mississippi, disgustado con el ruido y la contaminación que provocan estas instalaciones de Elon Musk.
Elon Musk tenía razón cuando dijo que la inteligencia artificial lo cambiaría todo. Aunque quizá no esté sucediendo en la forma en la que él u otra gente como Sam Altman hubiesen deseado. En esta ocasión el fundador de Tesla se ha vuelto a ver rodeado por la polémica consecuencia de la construcción de un nuevo y enorme centro de datos.
Ya se sabe, esos complejos gigantescos que son necesarios para entrenar y dar cobijo a los sistemas de inteligencia artificial. ¿El problema? Que los vecinos no parecen muy contentos con él. De hecho, algunos de ellos se han quejado de que lo que antes era un tranquilo típico pueblo norteamericano ahora se ha convertido en una ruidosa pesadilla. "Es como vivir en Mordor", dicen.
Elon Musk y su centro de datos para alimentar a la IA
Un centro de datos para la IA no es cualquier cosa. Eso es algo que a estas alturas seguro que sabe Elon Musk (xAI se ha gastado 20 millones de dólares en el proyecto), pero que sobre todo les habrá quedado claro a los vecinos de Southaven, una tranquila ciudad de Mississippi. La construcción de uno de estos colosos parece haber alterado por completo su existencia.
Las consecuencias de este centro de datos para la IA ya están ahí, para desgracia de los habitantes de la zona. Hay ruidos constantes de turbinas industriales (que no son lo que se dice discretas), luces que no se apagan ni tan siquiera durante la madrugada y columnas de humo que tiñen el cielo a todas horas. Un escenario que a nadie parece agradar, como es comprensible.
Los vecinos, de hecho, no han tardado en poner el grito en el cielo, tal y como recoge el medio Futurism. "Es como vivir en Mordor", ha dicho uno de los habitantes de Southhaven, comparando el panorama que ahora tiene el paisaje con las oscuras tierras de Sauron que todo el mundo conoce por El señor de los anillos. "No hay silencio, nunca", aseguran.
La falta de quietud se manifiesta de muchas maneras, según advierten otros testimonios. Ventanas que vibran cada dos por tres como si se estuviese produciendo un terremoto, o un constante olor a combustión que tampoco resulta lo que se dice agradable. Por su parte, la compañía de Elon Musk ha asegurado que las instalaciones cumplen con la normativa vigente. Y ya está.
El elevado precio del progreso

A estas alturas, nadie duda que la carrera por la IA parece desesperada. Desesperada por adelantarse a China y evolucionar los chatbots y otras herramientas similares lo más rápido que se pueda. Aunque para ello sea necesario levantar centros de datos que cada vez están más en el ojo de la polémica. ¿Un mal necesario para los tiempos que corren?
En el caso de este pueblo de Mississippi, muchos esperaban que la construcción del complejo fuese beneficiosa para todos. Ya se sabe, más trabajo, más progreso y, cabe suponer, más modernidad. Pero al final el resultado ha sido muy distinto. Y mientras, la IA sigue dando más disgustos que alegrías. Al menos, por ahora.
