Una excavadora destapa una red de cables que en 1943 servía para alertar de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial

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Una excavación en Pastetten (Alemania) saca a la luz un cable militar de 1943 instalado por la Wehrmacht para avisar de la llegada de los bombarderos aliados a Múnich durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante las obras de excavación para la construcción de la nueva estación de bomberos en la localidad de Pastetten (Alemania), los operarios se encontraron con un hallazgo absolutamente inesperado.
A dos metros de profundidad bajo una carretera estatal, la pala de una excavadora a sacado a la luz un misterioso cable subterráneo cuyo origen se remontaba a la Segunda Guerra Mundial.
El hallazgo fortuito y la marca "F&G Neptun"
A diferencia de las canalizaciones habituales de gas o alcantarillado, la conducción misteriosa destacó por un conector metálico conservado en su superficie.
Por suerte, Matthias Zimmerer, un electricista veterano y exconcejal, estaba presente en el lugar en el momento de la aparición del cable, lo que permitió resolver la incógnita de forma inmediata, tal y como relata el diario alemán Merkur.
La cubierta del cable lucía la inscripción grabada "F&G Neptun" junto al logotipo de un tridente pertenecientes al fabricante Felten and Guilleaume, una firma que proveía el cableado industrial de alta resistencia a la Wehrmacht y a la Luftwaffe.
Testimonios locales recuerdan que la línea de cable fue enterrada a mano con picos y palas por prisioneros de guerra durante el año 1943, en tramos de grava que discurrían a lo largo de la vía.
Una red de alerta rápida contra los ataques aéreos

La instalación de este cableado obedecía a la necesidad de desplegar un sistema de telecomunicaciones contra ataques tras la invasión aliada de Sicilia en 1943, los bombardeos sobre el sur de Alemania se intensificaron, obligando a conectar los centros de información antiaérea de localidades como Dorfen, Kößlarn o Vöcklabruck con el mando central en Múnich.
El cable permitía transmitir alertas inmediatas ante el avistamiento de escuadrones enemigos, ya que las formaciones de bombarderos tardaban menos de una hora en volar desde los puntos de avistamiento en Austria hasta sus objetivos sobre Múnich.
Tras el final de la guerra, la red de teléfonos militar se desactivó, pero el cableado permaneció sepultado ante la falta de planos precisos y el elevado coste de extracción.
Las especificaciones técnicas del cable explican que en la actualidad se haya encontrado en perfecto estado de conservación tras más de ocho décadas bajo la tierra.
Se trata de una línea principal de 400 milímetros compuesta por 200 pares de hilos trenzados, que para soportar la humedad y la presión del terreno, cuenta con una capa interna de plomo hermética y un refuerzo exterior de acero impregnado en betún, lo que lo convierte en casi indestructible.
Al no representar ningún riesgo de contaminación ni obstaculizar las obras actuales, el ayuntamiento ha confirmado que el cable de la Segunda Guerra Mundial permanecerá enterrado bajo el trazado de la carretera.

