El secreto detrás del éxito de Apple: la sabiduría que Steve Jobs heredó de su padre

Steve Jobs aprendió una valiosa lección de su padre que le acompañaría durante sus años al frente de Apple: el éxito de los primeros iPhone y Mac se debe en parte a este secreto.

Steve Jobs fue una de las personas más influyentes del mundo durante décadas. El antiguo CEO de Apple era ambicioso, sabía reconocer las oportunidades de negocio y le definía su perfeccionismo. Bajo el liderazgo de Jobs nacieron el iPhone y el iMac, y se cimentaron las bases del gigante tecnológico Apple.

El cofundador de Apple tiene trucos y consejos para prácticamente cualquier situación, pero asegura que la lección más valiosa la aprendió de su padre adoptivo. Paul Jobs se convirtió sin pretenderlo en la inspiración de su hijo al frente de la compañía.

Walter Isaacson, autor de la biografía oficial, compartió una anécdota que explicó el CEO en una entrevista. Steve Jobs estaba ayudando a su padre adoptivo a construir una valla en su casa en Mountain View (California) y su padre le dio una lección que nunca olvidó: “La parte trasera de la valla debe ser tan buena como la delantera”.

El padre del que sería uno de los fundadores de la empresa del iPhone le aseguró que debía ser igual de meticuloso con la parte no visible de todo aquello que construyese. Paul Jobs opinaba que no se trataba de lo que los demás puedan ver, sino de la seguridad de realizar un buen trabajo independientemente de si queda oculto o no.

Steve Jobs aprendió que la excelencia era uno de los valores que debían guiar su vida, y lo aplicó a Apple. Los primeros años al mando de la compañía se caracterizaron por un cuidado al detalle casi extremo en el diseño de los productos.

Steve Jobs estaba obsesionado con la perfección en Apple

La influencia de Paul Jobs en su hijo fue enorme y un par de enseñanzas moldearon su vida para siempre. Steve Jobs llegó a tener cierta obsesión por la perfección en cualquier mínima decisión de diseño que tomaba al mando de la empresa, incluso en su vida cotidiana.

Cada pieza de los dispositivos que vendía Apple reflejaba esa visión que Jobs aprendió en su niñez, desde el exterior hasta los componentes internos. Todas las piezas de los iPhone o Mac estaban diseñadas al más mínimo detalle y los materiales eran cuidadosamente seleccionados y ensamblados.

La empresa consiguió diferenciarse de otros competidores durante sus primeros años gracias a esta filosofía. Otras marcas apostaban por la estética con una apariencia externa más llamativa, mientras que los dispositivos de Apple eran minimalistas con componentes que seguían unos estándares de calidad más altos, fuesen visibles o no.

Steve Jobs comparó su enfoque de trabajo con el de un carpintero. El cofundador del gigante tecnológico explicó en una entrevista que un buen carpintero no utilizaría madera contrachapada para la parte trasera de un mueble sabiendo que no estaría a la vista.

Esta cultura de Apple se ha mantenido hasta la actualidad con Tim Cook al frente. Los de Cupertino alardean de diseño asegurando que cada componente de sus dispositivos tiene una función que mejora la experiencia de los usuarios, incluso el criticado nuevo botón de la serie del iPhone 16 para ajustar la cámara y configurar acciones rápidas.

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