Investigadores avisan, vivimos en un Gran Hermano: "Una red WiFi activa podría ser suficiente para que te identifiquen, incluso si no llevas un móvil"

Cualquier red WiFi puede convertirse en un sistema de reconocimiento, capaz de espiar a cualquier persona en segundos sin su conocimiento. No importa si tienes el móvil apagado.
Investigadores del Instituto Tecnológico de Karlsruhe, en Alemania, han desarrollado un sistema capaz de identificar personas mediante señales WiFi sin que estas lleven ningún dispositivo encima.
Es importante mencionar que el método aprovecha las redes inalámbricas comunes que están en lugares públicos o privados para crear patrones únicos de cada individuo con una precisión cercana al cien por cien.
Debido a su gran eficacia, los expertos en ciberseguridad advierten sobre los riesgos para la privacidad, pero sobre todo para la seguridad, por lo que reclaman protecciones urgentes en el próximo estándar WiFi.
Ondas de radio que dibujan tu presencia
El sistema funciona capturando las señales WiFi que rebotan en los cuerpos de las personas mientras se desplazan por un espacio. Cada individuo genera patrones distintivos cuando las ondas de radio interactúan con su figura.
Es comparable a una cámara, pero en lugar de captar luz, registra ondas electromagnéticas. La clave está en las señales BFI, un tipo de comunicación estándar que los routers utilizan para optimizar las conexiones inalámbricas.
Cabe señalar que estas señales viajan sin cifrar, por lo que cualquiera con un router convencional puede interceptarlas sin necesidad de equipos especializados ni sensores sofisticados.
Los métodos anteriores requerían hardware LIDAR o acceso a información de estado del canal. Pero este sistema solo necesita lo que ya existe en millones de hogares y comercios.
El equipo alemán probó la tecnología con 197 voluntarios y la identificación fue correcta en prácticamente el cien por cien de los casos.
Y es que el sistema reconoce a las personas independientemente del ángulo desde el que se capturen las señales, su postura o su forma de caminar.
De acuerdo con SciTechDaily, el modelo de inteligencia artificial utilizado en este proceso requiere un entrenamiento previo con datos de cada individuo.
Una vez completado, identifica a una persona en cuestión de segundos. Además, el algoritmo genera representaciones visuales desde múltiples perspectivas usando exclusivamente datos de radiofrecuencia.
Apagar tu móvil no sirve de nada

Lo peor de todo esto es que no hace falta llevar ningún dispositivo encima para ser rastreado. Basta con que haya un router WiFi activo cerca y otros dispositivos conectados en el entorno. El móvil de otra persona, una tablet o un portátil ajeno son suficientes para que el sistema funcione.
El profesor Thorsten Strufe, experto en ciberseguridad del instituto, explica que la comunicación WiFi normal entre dispositivos ya genera toda la información necesaria.
Las redes inalámbricas están en oficinas, centros comerciales, transporte público, bibliotecas y hospitales. Prácticamente, cualquier espacio urbano tiene señal inalámbrica activa de forma permanente.
Por ello, cualquier router puede convertirse en herramienta de vigilancia sin que nadie lo note. La diferencia con sistemas actuales como cámaras CCTV o video porteros es que estos son visibles.
Las redes WiFi, en cambio, operan de forma totalmente transparente. Felix Morsbach, miembro del equipo, advierte sobre la creación de una infraestructura de vigilancia casi integral e invisible que no levanta sospechas.
Urgen cambios en el estándar WiFi
Es importante mencionar que el grupo de investigadores reclaman protecciones urgentes en el próximo estándar WiFi, exactamente en el IEEE 802.11bf.
Una versión que podría incluir cifrado obligatorio de las señales BFI, sistemas de autenticación o limitaciones técnicas que impidan su uso para identificación biométrica.
Strufe afirma que la tecnología es potente, pero entraña riesgos directos para derechos fundamentales como la privacidad de todas las personas.
La tecnología ya existe, donde las redes WiFi están por todas partes. No obstante, la cuestión no es si alguien puede usarla, sino que cuándo empezará a hacerlo y con qué finalidad.

