Técnicas que usan los analistas de seguridad que podrías aplicar ya mismo

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Estos son los pasos más básicos que usan los analistas de seguridad y que puedes probar para hacer que tu PC o tu móvil sean más seguros y evitar el robo de datos.

Una gran compañía anuncia que ha sufrido un ciberataque y, de pronto, tus datos personales –nombre y apellidos, correo, dirección postal, etc.– aparecen en mercados negros, e incluso grises en algunos caros, por un precio apto para todos los públicos.

La empresa, en caso de no haber comunicado en tiempo y forma este ataque se enfrentará a consecuencias legales, reputacionales y, por supuesto, económicas; sin embargo, tus datos seguirán apareciendo en paquetes que venden ciberdelincuentes.

En el mundo de la ciberseguridad, suele apuntarse a este tipo de empresas como responsables de la brecha de datos, pero antes de esto hay una responsabilidad subyacente: la del usuario que utiliza unos u otros servicios y aplicaciones.

Es bastante común decir que, por ejemplo, en técnicas como el phishing el eslabón más débil es el ser humano que cae en este tipo de estafas, pero hay formas de evitar que un atacante se haga con el control de tus datos. Y son cuestiones muy básicas que cualquier analista de seguridad utiliza en el día a día.

Todas las que te cuento aquí son utilizadas por los equipos de seguridad como la protección más básica, no solo para los individuos de una organización, sino también para la continuidad del propio negocio.

Si quieres asegurar tus dispositivos con las nociones más básicas, lo mejor es que sigas estas reglas desde el principio, así podrás esquivar las filtraciones masivas de datos o los correos constantes de spam.

El principio del privilegio mínimo

En todas las compañías que quieran cumplir con una política básica de ciberseguridad, el principio de privilegio mínimo es indispensable: si un empleado o cargo no necesita una cuenta, lo mejor es no crearla para evitar ataques.

Si utilizas Windows o macOS, la mejor forma de conseguir esto es crear un usuario para cada cosa. Por ejemplo, uno que no tenga permisos de administrador para navegar, acceder a aplicaciones y lo más básico, y otro aparte que sí tenga este tipo de acceso privilegiado para realizar actualizaciones y parches.

Con ello, evitarás que el usuario con permisos de administrador pueda ejecutar un malware si visitas alguna página infectada o descargas una aplicación maliciosa. Es lo más básico para proteger tu ordenador.

En el caso de otros dispositivos como el móvil, Android se lleva la palma y permite también crear diferentes usuarios, por lo que es conveniente, ya que así tendrás un perfil separado según lo que estés haciendo en el momento, con la protección adecuada en cada caso, algo que también sirve para proteger a los más pequeños de la casa, en caso de que les permitas utilizar el móvil durante un tiempo.

La reducción de la superficie de ataque

Uno de los mantras en ciberseguridad es que no tengas en tu dispositivo aquello que no vas a utilizar. Tanto las aplicaciones como los servicios o las redes que hayas conectado son lo que se conoce como la superficie de ataque.

Es decir, todo aquello que un atacante pueda aprovechar para infectar tu máquina. Por esto mismo, reducir la superficie de ataque es crucial, ya sea desinstalando servicios innecesarios, aplicaciones que ya no utilices o aislando redes, algo que puedes hacer fácilmente desde la configuración del router con una red de invitados.

Como recomendación, si eres usuario de Windows, desactiva completamente todo lo relacionado con la inteligencia artificial y la telemetría; funcionalidades como Recall toman capturas de pantalla cada cierto tiempo, un aspecto que Microsoft ha introducido con muchísimas críticas por parte de la comunidad.

Si estás usando un móvil, elimina todo el bloatware, las aplicaciones que llegan preinstaladas de forma obligatoria cuando te compras un terminal nuevo, muchas de ellas juegos casuales que nunca utilizarás.

El modelo de confianza cero

El modelo de confianza cero podría traducirse fácilmente, como siempre me ha dicho mi madre, en el siguiente refrán: "De lo que no veas no creas; y de lo que veas, la mitad".

Esto se traduce en ciberseguridad en una máxima indiscutible, como desconfiar desde el principio ante ese mensaje que llega a WhatsApp, ese correo electrónico en el que has ganado un sorteo o cualquier publicación que pueda ser sospechosa.

Lo mejor aquí es no confiar en situaciones que puedan ser comunes, pero aun así extrañas, optando por una vía secundaria de verificación; por ejemplo, si te llega un mensaje al WhatsApp de un supuesto familiar que ha perdido el móvil, opta por otro canal de comunicación para contactar con dicho familiar.

La urgencia aquí es uno de los ganchos que utilizan los ciberdelincuentes para quedarse directamente con tu dinero o tus datos personales. Como también dice la sabiduría del refranero popular español, "las prisas no son buenas consejeras".

El análisis en entornos aislados y controlados

No descargues o visites cualquier tipo de página antes de asegurarte de que no va a infectar tu máquina. Puede ser una cuestión de perogrullo, aunque mucha gente continúa descargando todo lo que se encuentra sin revisarlo antes.

Para ello, no hacen falta conocimientos avanzados en ciberseguridad, ya que la web VirusTotal puede escanear enlaces, documentos o direcciones para que veas si ese enlace que estás visitando o ese archivo que has descargado son maliciosos, según los análisis de diferentes compañías especializadas.

Si quieres ir un paso más allá o estás ejecutando un sistema o varios programas al mismo tiempo, lo mejor es que crees un sandbox; es decir, un entorno aislado y controlado.

Aquí puedes elegir una máquina virtual para que tu máquina anfitriona no quede afectada si descargas e instalas malware, pero también puedes probar con Docker si necesitas ir un paso más allá.

Básicamente, consiste en crear diferentes "contenedores" para evitar que el sistema principal de tu PC se infecte por haber probado una aplicación de dudosa procedencia.

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