Descubren una "Supertierra" con atmósfera y muchas opciones de albergar vida muy cerca de nosotros

La supertierra orbitando la estrella GJ 887
La supertierra orbitando la estrella GJ 887Generado con IA

¿Vida a la vuelta de la esquina? Detectan un planeta a 10 años luz de la Tierra en una zona habitable. Su estrella es tan estable que permite soñar con agua líquida y atmósfera.

Durante años hemos mirado a Marte como la nueva casa de la humanidad, pero el próximo candidato serio para albergar vida puede que no esté en nuestro propio sistema, sino un poco más allá, a solo unos 10 años luz.  

Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado GJ 887 d, una supertierra que orbita una enana roja cercana y que reúne varios de los requisitos que la ciencia lleva décadas buscando.

Este planeta es rocoso, orbita en la zona habitable y tiene una estrella tranquila. El problema es que, con la tecnología actual, es imposible llegar a ella. 

De acuerdo con los científicos, podría tener una superficie sólida, océanos y una atmósfera razonablemente estable, justo los ingredientes que asociamos con la vida tal y como la entendemos.

Una supertierra a 10 años luz

GJ 887 d orbita la estrella GJ 887, también conocida como Gliese 887, una enana roja situada a algo más de 10 años luz en la constelación de Piscis Austrinus. 

Es una estrella más pequeña y fría que el Sol, con aproximadamente la mitad de su masa, lo que desplaza su zona habitable hacia la superficie estelar. En ese anillo templado es donde encaja la órbita de este nuevo planeta.

Los modelos apuntan a que tiene una masa aproximadamente seis veces la de la Tierra, lo que la coloca en pleno terreno de la supertierra, con una estructura presumiblemente rocosa. 

A esa escala, la gravedad sería mayor que la terrestre, pero no estamos hablando de un mini-Neptuno envuelto en gases pesados, sino de un candidato razonable a tener suelo firme y quizá agua líquida. 

Esa combinación, unida a su cercanía relativa, explica por qué se ha colado de inmediato en los listados de los exoplanetas más interesantes del momento.

La otra pieza clave es la zona habitable. El término, a menudo sobreutilizado, no implica que haya bosques y océanos garantizados, sino que la distancia al astro permite que el agua se mantenga líquida en la superficie si el planeta dispone de atmósfera. 

GJ 887 d cumple esa condición geométrica: ni tan cerca como para hervir, ni tan lejos como para congelarse por completo, siempre dentro de las incertidumbres que aún manejan los modelos.

Cómo se ha detectado realmente este planeta

Este hallazgo se debe a los espectrógrafos HARPS y ESPRESSO, instalados en los observatorios de ESO en Chile, que han registrado pacientemente la luz de GJ 887. 

A partir de más de un centenar de medidas se ha podido reconstruir con mucha precisión cómo se mueve la estrella.

La técnica empleada se llama velocidad radial, en la que un planeta no solo gira alrededor de su estrella, sino que también hace que la estrella se mueva ligeramente de un lado a otro debido a la gravedad del planeta. 

Esa oscilación minúscula deja una huella en la luz que llega a la Tierra, un desplazamiento periódico que delata la presencia del compañero invisible. 

Las nuevas campañas de observación han permitido separar mejor el ruido de la actividad propia de la estrella —manchas, llamaradas, cambios magnéticos— de la firma del planeta. 

El resultado es una órbita de unos 51 días, muy rápida en comparación con el año terrestre, pero lógica para una estrella pequeña y compatible con una posición en la franja templada del sistema GJ 887.

De la teoría a la posible habitabilidad

Las grandes preguntas científicas sobre la vida fuera de la Tierra se están desplazando hacia exoplanetas templados en estrellas cercanas, donde las probabilidades teóricas juegan más a favor. 

No se trata de abandonar el planeta rojo, sino de aceptar que el bingo de la vida puede estar repartiéndose en mesas que no vemos a simple vista.

Hasta hace poco, hablar de entorno cercano era hablar de la Luna, Marte o las lunas de Júpiter y Saturno; hoy empiezan a entrar en esa conversación mundos que orbitan otros soles, apenas a unas pocas paradas de luz de distancia. 

Puede que nunca lleguemos a pisar GJ 887 d, pero lo que seamos capaces de leer en su atmósfera en las próximas décadas puede decirnos algo esencial.

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