Aquí huele a muerto: un museo alemán permite oler el aroma de las momias egipcias

¿A qué huele una momia? El museo August Kestner de Hannover (Alemania) te permite experimentarlo, aunque no de la manera que seguramente imaginas.
Pocas personas han tenido la suerte (o la desgracia) de comprobar cómo huele una momia egipcia, pero es una experiencia que pronto se va a extender por los museos de todo el mundo. Lo llaman “el aroma del Más Allá”.
El museo August Kestner, en Hannover (Alemania), y el museo danés Moesgaard, ya permiten experimentarlo. Si te imaginas metiendo la cabeza en un sarcófago para pegar la nariz a la piel acartonada de una momia, olvídate de ello. No solo es poco respetuoso, también un sacrilegio científico. El contacto con el aire y los microbios y bacterias que transportamos los humanos, destruiría a las momias.
Durante siglos, el embalsamamiento de las momias egipcias ha sido un misterio. Sabíamos el proceso, pero no los ingredientes que se usaban para crear los bálsamos que impedían que las momias se corrompiesen. Ahora ya lo sabemos.
Los olores de embalsamamiento
En las tumbas egipcias se han encontrado gran cantidad de ungüentos junto a las momias, en jarras que los han conservado miles de años.
En 2023, utilizando técnicas de análisis molecular, un grupo de científicos consiguió descifrar los componentes de uno de estos emolientes. Con ellos han creado el propio bálsamo, y una perfumista lo ha convertido en un olor, bautizado con el nombre de “El aroma del Más allá”. Así es como olían las momias cuando las embalsamaban.
Con técnicas avanzadas que no existían hasta hace pocos años, como la cromatografía de gases-espectrometría de masas, la doctora Barbara Huber, arqueoquímica del Instituto Max Planck de Geoantropología, y de la Universidad de Tubinga (Alemania), analizó uno de los bálsamos usados para embalsamar momias egipcias, según cuenta Ars Technica.
Contenía cera de abejas, aceites vegetales, grasas animales, betún y resinas de coníferas como pinos y alerces, así como cumarina con aroma a vainilla (presente en la canela y las plantas de guisantes) y ácido benzoico (común en resinas y gomas aromáticas derivadas de árboles y arbustos),
La fragancia resultante expelía “un fuerte aroma amaderado a pino mezclado con un matiz más dulce de la cera de abejas, y el fuerte aroma ahumado del betún”, según explica la propia doctora Huber.
En colaboración con la perfumista Carole Calvez, ha recreado el aroma en unas tarjetas que los visitantes de los museos egipcios pueden oler durante las visitas, para saber cómo huele una momia. El aroma del Más Allá. Puedes verlo en esta foto:

También ha recreado una segunda versión. Una especie de “sala de aromas” en donde los visitantes del museo Moesgaard en Aarhus (Dinamarca) entran para experimentar el olor de las momias. Esperemos que pronto podamos disfrutar de esta experiencia en museos de todo el mundo.
Más allá de los aspectos olfativos, el análisis molecular de los bálsamos ha permitido descubrir que algunos de sus ingredientes no eran nativos. Se traían de fuera de Egipto especialmente para este rito del embalsamamiento.
La antigua cultura egipcia aún esconde muchos secretos, pero poco a poco los últimos avances científicos están ayudando a descifrarlos.
