Este objeto de metal no fue fabricado en la Tierra ya está siendo investigado por los científicos de la ESA

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La ESA desarrolla una tecnología crucial para la ISS. Un metal podría ser la clave para que las naves especiales puedan autoabastecer piezas con impresoras 3D avanzadas.

La NASA está en constante evolución, pues ha traído numerosos descubrimientos, como que es posible usar Google Maps y Waze en la Luna o el ordenador resistente a la radiación del espacio. Sin embargo, esta vez la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha adelantado en una área que es crucial para las naves espaciales.

En efecto, el reciente descubrimiento podría servir para el viaje a marte que planea Elon Musk y para la misión Artemis III. Se trata de un nuevo dispositivo que se utilizaría principalmente en la Estación Espacial Internacional (ISS), uno que sería capaz de generar piezas de repuesto o herramientas necesarias desde cero, sin tener que buscarlos en la Tierra.

Sí, es una impresora 3D de metal que se encuentra en órbita y se está poniendo a prueba para determinar cómo funciona en el espacio. Esta tecnología sería una de las más utilizadas en el futuro, ya que serviría para realizar todo tipo de proyectos que permitirían que las misiones sean más eficientes.

El primer objeto de la impresora 3D de la ESA regresa a la Tierra para ser investigado

Hace un año, la ESA anunció el envío oficial de una impresora 3D de metal para la misión de reabastecimiento Cygnus NG-20 junto a Airbus Defence and Space (SAS), donde se ha estado poniendo a prueba, más específicamente en el European Draw Rack Mark II del módulo Columbus.

La idea es investigar detalladamente cómo se comporta su producción con la microgravedad ejercida en el espacio, lo cual es un desafío grande, ya que una impresora normal en la Tierra solo dañaría el material o lo deformaría. Esto quiere decir, que han tenido que crear una máquina desde cero con características que se adapten a estas condiciones.

Pesando 180 kg, su composición hace que el baño de fusión sea funcional para resultados pequeños, contando con una precisión milimétrica que permite mantener el líquido fundido en su lugar a pesar de la gravedad.

“La impresión espacial 3D de metal es una capacidad prometedora para apoyar futuras actividades de exploración, pero también más allá, para contribuir a actividades espaciales más sostenibles mediante la fabricación, reparación y, posiblemente, el reciclaje in situ de estructuras espaciales, para una amplia gama de aplicaciones”. — Tommaso Ghidini (Jefe del Departamento de Mecánica de la ESA).

La imagen en cuestión, muestra el primer objeto que se ha creado para hacer pruebas con tamaños y formas, demostrando que es capaz de realizar diseños complejos con curvaturas, pero con limitaciones, como el mantenimiento, la rigidez del metal y su resistencia.

No ha sido sencillo, el alambre de acero inoxidable es el mismo que se usa en prótesis o implantes médicos y en la exposición espacial debe ser fundido alrededor de los 1400 °C, siendo “un millón de veces más potente que un puntero láser convencional”.

Debido a las altas temperaturas, el dispositivo se ha estructurado como una caja hermética con los materiales adecuados para evitar que se funda a sí misma y que no se genere calor excesivo, mientras que su manipulación se realiza desde las instalaciones de la Tierra.

¿Para qué servirá la impresora 3D en la ISS?

No se trata de una tecnología cualquiera, tal y como se puede apreciar, ha sido todo un reto poder generar este pequeño elemento que actualmente está siendo investigado por los científicos para ser mejorado hasta que sea estable.

Según lo que explican los expertos, esto impediría que las naves espaciales tengan que regresar a reabastecer herramientas o piezas a la Tierra, ya que el trayecto de ir al planeta y regresar a una estación o misión podría tardar demasiado. Si ocurre algún accidente, se imprimiría lo necesario con los materiales que llevan a bordo, por lo que ahorraría espacio y tiempo.

No solo esto, la creación de objetos metálicos en microgravedad es un avance tan impresionante que en un futuro, podría ser usado para reciclar basura de metal, reparar automáticamente las partes de una maquinaria o incluso para proyectos ambiciosos como generar estructuras directamente en el espacio.

Por ahora, es solo el comienzo, pero sin duda en algunas décadas esto podría ser de gran ayuda para las misiones a gran escala, como viajar a la Luna o Marte y descubrir nueva información sobre el sistema solar en el que vivimos.

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