Si alguna vez el trayecto de un viaje te ha parecido más corto a la ida que a la vuelta, no estás solo: tiene una explicación científica

Una investigación ha encontrado por fin el motivo por el que el trayecto de ida de un viaje es más corto que el de vuelta, es posible controlar el tiempo.
Los viajes de ida a un nuevo destino suelen sentirse más largos que el viaje de regreso a casa. La ciencia ha confirmado por fin que esto no es una sensación casual, se debe a un motivo: una distorsión temporal.
Los investigadores de la Universidad de Toronto apuntan a un motivo que se repite en los viajes en numerosas ocasiones. La incertidumbre sobre eventos futuros genera una falsa sensación de que el tiempo transcurre más lento, lo mismo ocurre a la inversa.
La ciencia detrás de la percepción del tiempo

Sam Maglio, investigador de la Universidad de Toronto, ha confirmado que la percepción del paso del tiempo durante un viaje es extremadamente subjetiva. Cualquier evento externo puede influir en la forma de medirlo, 10 segundos pueden percibirse igual que 30 minutos en determinadas situaciones y viceversa.
"Cuando las personas anticipan eventos futuros inciertos, el tiempo tiende a sentirse más largo que cuando anticipan eventos futuros más ciertos", explica Sam Maglio en el estudio. La incertidumbre es uno de los factores que más afecta en percepción del tiempo.
El investigador ha colaborado junto con Cherrie Kwok, estudiante de psicología en la Universidad de Toronto Scarborough, para comprobar esta teoría. El estudio ha analizado la percepción del paso del tiempo en lo que se conoce como el fenómeno del viaje de regreso.
Los viajes de ida tienden a parecer más largos que los de vuelta. Este es uno de los ejemplos con los que se visualiza mejor la incertidumbre en la percepción del tiempo, un trayecto de ida suele tener más sorpresas o posibles eventos inesperados.
La incertidumbre detiene el tiempo
El estudio ha confirmado el enorme papel de la incertidumbre sobre un acontecimiento futuro. Si hay un componente sorpresa en la ecuación, aumenta la intensidad de la emoción que se siente, independientemente de si es algo negativo o positivo.
Sam Maglio explica que es posible controlar el tiempo en cierta forma: “Si queremos que el tiempo parezca más largo, debemos incorporar la incertidumbre. Si queremos que el tiempo parezca más corto, debemos eliminar la incertidumbre de la ecuación”.
El tiempo es tan subjetivo que es posible controlarlo incluso en trayectos cortos que realizas a diario. “En lugar de centrarte en el futuro y repasar las innumerables posibilidades de lo que podría suceder cuando llegues allí, si escuchas un podcast interesante o hablas de un tema diferente con tu compañero de viaje, sentirás que el tiempo pasa rápido”, explica.
