Honor confirma que esa función que tanto usas de tu reloj inteligente no sirve para nada: "Ningún smartwatch actual es capaz de ofrecer resultados precisos"

Reloj inteligente con sensor de temperatura
Reloj midiendo temperatura corporal

Guo Tongxue, gerente de producto de la firma china, sostiene que los relojes inteligentes actuales, por avanzados que sean, no pueden medir con precisión la temperatura corporal.

La monitorización de la salud se ha convertido en el principal reclamo de venta para los relojes inteligentes y pulseras de actividad. Por ello, fabricantes de todo el mundo prometen mediciones cada vez más avanzadas, desde el nivel de oxígeno en sangre hasta la detección de fiebre.

Sin embargo, en un movimiento poco habitual en el sector, Honor ha decidido rebajar las expectativas y ofrecer un mensaje de honestidad hacia sus clientes, pero también es un mensaje para todos los usuarios en general.

A través de la red social Weibo, Guo Tongxue, gerente de producto de la compañía china, ha confirmado que ningún smartwatch actual del mercado, por más avanzado que esté en funciones, es capaz de medir la temperatura corporal con la precisión necesaria para ser fiable.

No existe tecnología fiable para medir la temperatura corporal desde en smartwatch

Cabe señalar que la limitación no reside en la calidad de los sensores, sino en una barrera física que la industria aún no ha logrado superar. El ejecutivo de Honor explica que existe una discrepancia fundamental entre la temperatura de la piel en la muñeca y la temperatura central del cuerpo.

Factores externos incontrolables, como el viento, la temperatura ambiente, el sudor o la tensión de la correa, alteran drásticamente la lectura del sensor. Para intentar solucionar esto, los dispositivos actuales utilizan algoritmos que tratan de convertir el dato de la piel en una estimación de la temperatura interna.

Sin embargo, esta conversión carece de la precisión clínica requerida (un margen de error inferior a ±0,5 grados). En la práctica, esto significa que si hace mucho frío en el exterior, el reloj podría indicar una temperatura normal aunque el usuario tenga fiebre real, invalidando su utilidad como herramienta de diagnóstico.

Nadar a contracorriente en el mercado

La declaración de Honor contrasta notablemente con la estrategia de sus competidores directos. Gigantes como Apple, Samsung o Huawei (antigua matriz de Honor) comercializan esta funcionalidad como una característica clave en sus modelos de gama alta.

De hecho, Honor matiza que la tecnología tiene utilidad, pero su propósito se ha comunicado erróneamente al público, por lo que los usuarios no deben fiarse de este tipo de medición porque solo es un cálculo aproximado.

Estos sensores son herramientas válidas para observar tendencias fisiológicas a largo plazo, como el seguimiento del ciclo menstrual o las variaciones de temperatura basal durante el sueño.

No obstante, el problema surge cuando se utilizan para obtener un dato puntual y crítico sobre la salud. Es por esta razón que confiar en un algoritmo para confirmar una enfermedad es, según los expertos de la marca china, una apuesta arriesgada con la tecnología actual.

Nada supera al termómetro clásico

Ante esta realidad, la perspectiva más sensata es recurrir a los métodos tradicionales. Cuando existe una duda real sobre el estado de salud, la tecnología de consumo no debe sustituir al equipamiento médico básico.

El termómetro clínico, ya sea digital o de galinstan, sigue siendo el estándar de referencia. Una medición realizada en la axila o en la boca ofrece una fiabilidad que un wearable no puede igualar hoy en día.

Estos instrumentos están diseñados específicamente para ese fin, no requieren actualizaciones de software y no se ven afectados por si la correa del reloj está mal ajustada o si hay corrientes de aire.

La postura adoptada por Honor supone un ejercicio de transparencia en una industria tecnológica acostada a magnificar las capacidades de sus productos. Aunque los relojes inteligentes son complementos excelentes para el bienestar general y la actividad física, no sustituyen el criterio médico.

Es preferible que los fabricantes admitan las limitaciones de sus sensores a que ofrezcan datos inexactos que puedan generar una falsa sensación de seguridad o alarmas innecesarias en los usuarios.

Más información sobre: