Sonda Parker de la NASA: de qué está fabricada y cómo es posible que haya conseguido acercarse tanto al sol

La NASA se ha acercado al Sol como nunca antes, gracias a la sonda Parker, que ha podido soportar temperaturas extremas y a velocidades récord: ¿cómo lo ha conseguido? Sus datos prometen revolucionar nuestra comprensión del universo y de las estrellas.
La sonda Parker Solar Probe de la NASA está haciendo historia en la exploración espacial al adentrarse en las zonas más inhóspitas del sistema solar. En diciembre, alcanzó un nuevo récord al aproximarse a tan solo 6,1 millones de kilómetros de la superficie solar. Esta distancia, menor a diez veces la que separa el Sol de Mercurio, supone un logro sin precedentes.
El 24 de diciembre, la sonda llegó a su punto más cercano al Sol, desplazándose a una velocidad vertiginosa de 690.000 kilómetros por hora. Tras este sobrevuelo, Parker envió una señal confirmando que se encontraba en buen estado, un alivio para el equipo de operaciones en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins.
Este estudio del sol ayuda a los científicos "a entender mejor cómo el material de esta región se calienta a millones de grados, rastrear el origen del viento solar y descubrir cómo las partículas energéticas se aceleran hasta alcanzar una velocidad cercana a la de la luz", explica la NASA.
A finales de enero, cuando la nave esté a una distancia segura, transmitirá datos e imágenes que prometen revolucionar nuestra comprensión del Sol.
¿Cómo puede la sonda Parker desafiar el calor extremo del Sol?

El éxito de la sonda Parker Solar Probe se debe a su diseño innovador y materiales de última generación. Está equipada con un escudo térmico de carbono compuesto, capaz de soportar temperaturas de hasta 1.400 grados Celsius. Mientras su exterior enfrenta el calor extremo, los instrumentos internos se mantienen a una temperatura ambiente de unos 29 grados centígrados.
El escudo térmico, de 11,4 centímetros de grosor, refleja la mayor parte de la radiación solar, permitiendo que los instrumentos científicos realicen mediciones en condiciones óptimas. Entre sus herramientas destacan sensores que registran campos magnéticos, partículas energéticas y ondas de plasma, fundamentales para entender los procesos solares.
La nave cuenta también con sistemas de navegación automatizados que ajustan su posición constantemente, asegurándose de que el escudo esté siempre orientado hacia el Sol, protegiendo sus componentes sensibles.
Uno de los principales objetivos de la misión es estudiar el viento solar, un flujo continuo de partículas cargadas que emite el Sol y que afecta a todo el sistema solar. Al acercarse tanto al Sol, la sonda puede tomar mediciones directas que antes eran imposibles, ayudando a los científicos a comprender cómo se acelera este viento y cómo influye en fenómenos como las tormentas solares.
Estas tormentas, que pueden afectar a las comunicaciones y redes eléctricas en la Tierra, son de gran interés para la ciencia y la tecnología. Los datos recopilados por Parker son esenciales para mejorar los sistemas de predicción y protección frente a estas eventualidades.
Desde su lanzamiento en agosto de 2018, la Parker Solar Probe ha realizado múltiples acercamientos al Sol, cada vez más cerca de su superficie. Estos estudios no solo son necesarios para entender nuestra estrella, sino también para preparar futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte, donde las radiaciones solares representan un gran desafío.
En los próximos meses, los datos obtenidos por esta sonda prometen seguir sorprendiendo, consolidando su lugar como una de las misiones más importantes dentro de la exploración espacial.