Los médicos le dijeron que no llegaría a los 13 años de vida, pero le dio tiempo a crear un clásico de los videojuegos

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Bill Williams sabía que no viviría muchos años, aunque pudo crear algunos videojuegos realmente brillantes, con una gran carga simbólica, como Salmon Run. Fue su forma de alcanzar la inmortalidad.

En 1972, cuando solo tenía 12 años, a Bill Williams le diagnosticaron fibrosis quística, una enfermedad genética que produce un deterioro irreversible en el sistema respiratorio. La noticia fue demoledora: los médicos le dijeron que no llegaría a los 13 años.

No sabemos si Bill Williams lo sabía, o es algo que sus padres le ocultaron. Pero él no se rindió. Pese a sus dificultades para respirar, y otros problemas de salud como la diabetes, se centró en su gran pasión: los videojuegos.

Williams diseñó algunos videojuegos para las consolas y ordenadores Atari, que hoy se consideran clásicos, como Salmon Run, Alley's Cat, o Knights of the Crystallion. Superó sus expectativas de vida, pero falleció muy joven, a los 37 años, un día antes de su cumpleaños.

Salmon Run, una metáfora de la vida de Bill Williams

El primer juego de este valiente programador fue Salmon Run, publicado en 1982 para el ordenador Atari 800.

Controlabas al salmón Sam, que nadaba corriente arriba evitando los obstáculos, y depredadores como osos, pájaros y pescadores, para reunirse con su amada.

Hoy en día es un título muy sencillo, pero en los años 80 llamó la atención por varios aspectos. No hay que olvidar que el Atari 800 era un ordenador muy limitado para los juegos. Aquí puedes ver Salmon Run en acción:

En aquella época, como ahora, casi todos los juegos iban de matar a alguien, ya sean marcianitos o soldados. Pero en Salmon Run manejabas a un pez que debía esquivar los peligros de la naturaleza. Era toda una novedad.

A nivel técnico fue un título muy competente, ya que ofrecía gráficos resultones, una buena velocidad de juego, y un control que respondía rápidamente a los movimientos de la mano. En los 80, la latencia en los controles era un enemigo a batir.

Tal como cuenta Ars Technica, su principal virtud era el sonido. Los ordenadores de 8 bits tenían un chip de sonido que solo reproducía pitidos. Pero Bill Williams se las arregló para crear un sonido de corrientes de agua bastante realista, como puedes ver en el vídeo.

Salmon Run se considera un clásico del Atari 800, y su éxito le sirvió a Bill Williams para trabajar como diseñador de videojuegos profesional. En los 80, una única persona solía encargarse de todo: gráficos, sonido, programación, diseño, etc.

Pero este juego es mucho más que eso. En cierto modo, es una trágica metáfora de su vida. Al igual que el salmón Sam, Bill Williams tuvo que nadar a contracorriente y esquivar los duros obstáculos que la vida le fue poniendo en su camino.

Trabajó unos años más diseñando algún juego adicional para Atari. A mediados de los 80 creó títulos para el Commodore Amiga, como Mind Walker (1986), Sinbad and the Throne of the Falcon (1987) y Pioneer Plague (1988). El juego en el que "se dejó el alma", según sus propias palabras, fue Knights of the Crystallion (1990).

Llegó a trabajar en el juego Monopoly para NES y Bart's Nighmare (1992), basado en Los Simpsons, para la Super Nintendo. Pero los problemas con una industria cada vez más profesionalizada, le hicieron abandonar los videojuegos.

En 1992 se matriculó en Teología en la Escuela Luterana de Teología de Chicago. Por desgracia, la contaminación de la ciudad afectó gravemente a su delicada salud. A los dos años tuvo que abandonar la carrera y mudarse a Texas. Falleció el 28 de mayo de 1998, con solo 37 años.

Los médicos pronosticaron que no llegaría a la adolescencia. Bill Williams no se rindió, y aunque falleció muy joven, en cierto modo alcanzó la inmortalidad con sus videojuegos, hoy considerados clásicos.

27 años después de su muerte, aquí estamos, hablando de él. Así que puede decirse que, en efecto, venció a su enfermedad, gracias a su gran pasión por una forma de arte que entonces daba sus primeros pasos.

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