Nintendo da la espalda a la IA y sus acciones suben (o por qué los japoneses están hartos de esta tecnología)

Nintendo acaba de poner de manifiesto un hecho incontestable: los japoneses están hartos de la IA. Probablemente no sean los únicos. Pero hay que tener en cuenta que Japón es uno de los países más avanzados tecnológicamente que existen, pero también uno de los menos propenso a los cambios. La gente es bastante convencional, y la IA lo está poniendo todo patas arriba.  Lo cierto es que las acciones de Nintendo han experimentado un enorme repunte a partir de que la compañía nipona anunciara que iba a dar la espalda a la IA. Algo que demuestra que cada vez más gente desconfía de la fiabilidad de esta tecnología. Al menos desde un punto de vista empresarial. Muchos casos recientes también apuntan en la misma dirección.  Numerosas empresas, no solo en el mundo de los videojuegos, han invertido ingentes cantidades de dinero en adaptarse a la IA. Pero los resultados no han sido los esperados. Solo hace falta ver cómo Microsoft ha tenido que recular en todo lo relacionado con Copilot y Windows 11, entre otras cosas. Muchas compañías están deseosas de implementar la IA. La gente, parece que no tanto.  Nintendo ha protagonizado, en este caso, lo que los expertos llaman “fatiga de la IA”. Un fenómeno que, al menos en Japón, está provocando lo que desde el medio especializado en economía Bloomberg denominan “una rotación de capital en el mercado japonés”.  ¿Qué quiere decir esto? Pues más o menos que los inversores están vendiendo parte de sus posiciones en compañías relacionadas con la IA y moviendo ese dinero hacia otros sectores tecnológicos o de consumo. Uno de los grandes beneficiados de este movimiento ha sido el sector de los videojuegos y el entretenimiento digital. O para ser más precisos, Nintendo.  El mercado japonés tiene una característica particular: muchas de sus grandes empresas tecnológicas no están directamente vinculadas a la carrera global de la inteligencia artificial, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos con gigantes como Nvidia o Microsoft. Esto hace que Japón y compañías como Nintendo sean un oasis para quienes recelan de la IA.  La noticia llega, además, después de momentos de cierta incertidumbre para Nintendo (y para los videojuegos en general, que están sufriendo también los intensos cambios que experimenta el mundo). Esto se ha traducido en mucha presión en costes de producción, especialmente en componentes electrónicos o dudas sobre su próxima generación de hardware o el ritmo de grandes lanzamientos. En cualquier caso, se vuelve a poner de manifiesto que Japón es diferente. No conviene olvidar que se trata de un país que hasta hace poco seguía utilizando disquetes para asuntos burocráticos. O en el que la gente sigue apostando por el formato físico muy por encima de lo digital. Es decir, un lugar donde las cosas son justo al revés que en Occidente. Se trate de lo que se trate.
Oficinas de Nintendo en Japón.Business Insider.

Nintendo, la compañía de Mario, Metroid y The Legend of Zelda no quiere seguir los pasos de Sony y Microsoft, y por el momento se muestra reacia a la inteligencia artificial, y parece que sus usuarios, sobre todo el Japón, respaldan esta decisión.

Nintendo acaba de poner de manifiesto un hecho incontestable: los japoneses están hartos de la IA. Probablemente no sean los únicos. Pero hay que tener en cuenta que Japón es uno de los países más avanzados tecnológicamente que existen, pero también uno de los menos propenso a los cambios. La gente es bastante convencional, y la IA lo está poniendo todo patas arriba. 

Lo cierto es que las acciones de Nintendo han experimentado un enorme repunte a partir de que la compañía nipona anunciara que iba a dar la espalda a la IA. Algo que demuestra que cada vez más gente desconfía de la fiabilidad de esta tecnología. Al menos desde un punto de vista empresarial. Muchos casos recientes también apuntan en la misma dirección.

Numerosas empresas, no solo en el mundo de los videojuegos, han invertido ingentes cantidades de dinero en adaptarse a la IA. Pero los resultados no han sido los esperados. Solo hace falta ver cómo Microsoft ha tenido que recular en todo lo relacionado con Copilot y Windows 11, entre otras cosas. Muchas compañías están deseosas de implementar la IA. La gente, parece que no tanto.

Nintendo ha protagonizado, en este caso, lo que los expertos llaman "fatiga de la IA". Un fenómeno que, al menos en Japón, está provocando lo que desde el medio especializado en economía Bloomberg denominan "una rotación de capital en el mercado japonés".

¿Qué quiere decir esto? Pues más o menos que los inversores están vendiendo parte de sus posiciones en compañías relacionadas con la IA y moviendo ese dinero hacia otros sectores tecnológicos o de consumo. Uno de los grandes beneficiados de este movimiento ha sido el sector de los videojuegos y el entretenimiento digital. O para ser más precisos, Nintendo.

Japón, la "aldea de Asterix" de la inteligencia artificial

El mercado japonés tiene una característica particular: muchas de sus grandes empresas tecnológicas no están directamente vinculadas a la carrera global de la inteligencia artificial, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos con gigantes como Nvidia o Microsoft. Esto hace que Japón y compañías como Nintendo sean un oasis para quienes recelan de la IA.

La noticia llega, además, después de momentos de cierta incertidumbre para Nintendo (y para los videojuegos en general, que están sufriendo también los intensos cambios que experimenta el mundo). Esto se ha traducido en mucha presión en costes de producción, especialmente en componentes electrónicos o dudas sobre su próxima generación de hardware o el ritmo de grandes lanzamientos.

En cualquier caso, se vuelve a poner de manifiesto que Japón es diferente. No conviene olvidar que se trata de un país que hasta hace poco seguía utilizando disquetes para asuntos burocráticos. O en el que la gente sigue apostando por el formato físico muy por encima de lo digital. Es decir, un lugar donde las cosas son justo al revés que en Occidente. Se trate de lo que se trate.

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