He sacado del cajón varios móviles Huawei de hace más de 10 años y esto es lo que me he encontrado

Desde el P8 Lite pasando por el Y5 II o el Ascend G630-U20, todos estos móviles forman parte de la época dorada de Huawei en España, cuando aún no existía el veto de EEUU.
A pesar de que ya no los uso para nada, siempre me gusta guardar los móviles que he tenido como principal en el pasado; curiosamente, la gran mayoría de estos son de la época dorada de Huawei, aquella que consiguió vencer en ventas a otros gigantes.
En un ejercicio de nostalgia y curiosidad, he sacado 3 modelos del cajón: el Huawei Ascend G630-U20, lanzado en 2014; el Huawei P8 Lite, la versión de 2015, además del Huawei Y5 II, anunciado en 2016.
Todos estos fueron enseñas míticas de la compañía, que a principios de la década de 2010 había pasado desapercibida, a pesar de llevar ya varios años operando en España en el sector de las telecomunicaciones.
Quizá recuerdes su popular módem –el conocido como "pincho"–, que podías llevar a cualquier lugar para poder tener conexión en otros dispositivos, una especie de router portátil que ofrecían varias operadoras.
Precisamente, si algo hizo despuntar a Huawei fue su asociación con dichas compañías, como Vodafone o Movistar, que regalaban sus móviles con el contrato o los vendían a precios realmente asequibles que, a día de hoy, son imposibles de encontrar si se tiene en cuenta la gama de estos móviles.
En aquel entonces, Google aún no había roto su acuerdo con Huawei, por lo que todos estos terminales llegan con Android y los servicios de Google. Y, aunque han pasado ya muchos años, me he llevado una gran sorpresa.
El auge y caída de los móviles de Huawei
Durante dicha década, Huawei seguía creciendo imparable en el mercado de los móviles inteligentes, con la misma estrategia que ha seguido Xiaomi: ofrecer dispositivos asequibles en diferentes gamas.
Antes de 2019, Huawei crecía a un ritmo anual del 40%, con una oferta diferente a Apple –con materiales más baratos y de peor calidad– o Samsung, esta última con precios que siempre apuntaban hacia un público más selecto.
Desafortunadamente, todo cambió el 19 de mayo de ese mismo año, cuando el gobierno de Donald Trump añadió a Huawei a su lista negra, acusándola de espionaje mediante sus redes de telecomunicaciones, aunque nunca aparecieron pruebas públicas de dicha acusación.
Esto impactó lógicamente en Huawei, que usaba los servicios habituales de Google, como Gmail, la Play Store y las aplicaciones típicas; el anuncio de Trump obligó a la compañía estadounidense a romper con el fabricante chino.
Y el resto es historia reciente: Huawei tuvo que comenzar a desarrollar HarmonyOS, su sistema operativo propio, un chip de la casa y se enfrentó a una caída de ventas importante, sobre todo en España, uno de los países en los que dominaba de forma casi absoluta.
Volver a encender estos móviles que he vuelto a probar es un regreso a la época dorada de Huawei, esa en la que eran líderes en móviles asequibles, un pasado que parece muy difícil que regrese, ya que los usuarios de Android en Europa dependen muchísimo de los servicios de Google.
¿Siguen funcionando los móviles de la época dorada de Huawei?
Cuando comencé este reportaje, mi mayor miedo residía en la batería extraíble, ya que si tenía algún daño no visible podría haberse hinchado y explotado, con el peligro evidente que eso conlleva.
Afortunadamente, ninguna se ha quemado, aunque se nota lógicamente que aquí aún no existía el USB de tipo C –quizá el avance más importante de los últimos años–.
El Huawei P8 Lite no ha conseguido cargar, debido a que el puerto solía presentar problemas bastantes comunes, teniendo que encontrar el punto exacto para alimentarlo; desafortunadamente, este ha sido imposible de recuperar, a pesar de que aparece el LED de carga.

Por el contrario, el Huawei Ascend G630-U20 sí ha cargado de forma perfecta, teniendo en cuenta que una carga completa ha llevado unas 3 horas –desconozco cómo teníamos tanta paciencia, ¡bendita carga rápida!–.
Ahora bien, aquí el problema ha sido diferente: ha aparecido el logo de Android que daba error en la actualización del sistema, quedándose de forma constante en la pantalla de instalación, además de descargarse en apenas minutos.
Por sorpresa, el que mejor ha respondido ha sido el Huawei Y5 II, el anunciado en 2016, un móvil que podría ser completamente funcional en la actualidad, una muestra de que incluso para la gama de entrada más asequible el fabricante ofrecía terminales de mucha calidad.

Eso sí, en todos los casos con carcasas de plástico que parece siempre que se van a romper, a pesar de que continúan intactas.
Este último modelo incluía hasta un flash LED en su cámara frontal, una verdadera novedad para aquel entonces, además de un flash trasero dual al lado de una lente cuadrada y el mítico logo de Huawei.
Más allá de que Google continúa funcionando –sin actualizaciones, claro–, quizá lo que más me ha sorprendido respecto a los móviles actuales es su peso, ya que todos ellos son extremadamente ligeros.
Ahora que muchos fabricantes han puesto de moda el término Lite o Air para los que menos pesan de cada familia, Huawei ya lo hacía en todos sus terminales, con un peso que aún me sigue sorprendiendo.
Sea como sea, estos móviles supusieron un antes y un después para otras marcas chinas que llegaron después a España apostando claramente por un rango de precios asequible.
Y, por supuesto, una nueva historia para la propia Huawei, que reconvirtió todo su negocio para enfocarse en otros segmentos, como relojes inteligentes, auriculares inalámbricos y ordenadores portátiles, que continúan siendo muy relevantes en el sector tecnológico del presente.
En definitiva, estos móviles que has visto han sido testigos del éxito de una compañía que apostó por ofrecer móviles para todos los públicos, hasta que la política internacional marcó su destino.
