¿Qué es Muse Image, el generador de imágenes con IA para Instagram que Meta ha tenido que desactivar?

Meta retiró esta función tras las críticas por usar fotos públicas de Instagram para generar imágenes con IA. Te contamos como funcionaba y por qué desató tanta polémica.
Meta lleva meses acelerando la integración de funciones de inteligencia artificial en sus aplicaciones con el objetivo de que crear y editar contenido sea cada vez más sencillo.
Instagram no ha sido una excepción, y una de las novedades más llamativas era Muse Image, una herramienta diseñada para generar imágenes a partir de fotos compartidas en la propia red social.
Sin embargo, el recorrido de esta función ha sido mucho más corto de lo esperado. Y es que apenas unos días después de su lanzamiento oficial, la compañía anunció que dejaría de ofrecerla tras recibir numerosas críticas relacionadas con la privacidad de los usuarios y el uso que hacía de las imágenes públicas publicadas en Instagram.
Cabe señalar que la decisión también ha puesto el foco sobre un asunto que cada vez cobra más importancia en Europa: hasta dónde pueden llegar las empresas al desarrollar herramientas de IA utilizando contenido generado por los propios usuarios.
“Nuestra intención era ofrecer una herramienta creativa útil y dar a las personas control sobre si su contenido público podía utilizarse de esta manera. Hemos escuchado las críticas de que esta función no cumplía ese objetivo, por lo que ya no está disponible”, expresó Meta en un comunicado recogido por elDiario.
Qué era Muse Image y cómo funcionaba

Muse Image era una herramienta de inteligencia artificial generativa desarrollada por Meta para Instagram cuyo objetivo era permitir la creación de nuevas imágenes utilizando como referencia fotos públicas compartidas en la plataforma.
De esta manera, prometía ofrecer resultados inspirados en personas, escenarios, objetos o estilos presentes en esas publicaciones.
A diferencia de otros generadores de imágenes que trabajan únicamente a partir de una descripción escrita, Muse Image combinaba las instrucciones del usuario con material visual ya existente dentro de Instagram.
De este modo, la IA analizaba elementos como la composición, la apariencia o determinados rasgos de las fotografías seleccionadas para producir una imagen completamente nueva.
La función estaba pensada para ampliar las posibilidades creativas dentro de la aplicación, pero desde el primer momento surgieron dudas sobre el papel que desempeñaban las fotografías de terceros.
Aunque las imágenes generadas no eran copias exactas de las originales, sí utilizaban ese contenido como punto de partida, lo que abrió un intenso debate sobre el consentimiento y el control que conservan los usuarios sobre lo que publican.
El obstáculo legal que encontró en Europa

Gran parte de las críticas se apoyaban en la legislación europea, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exige que el tratamiento de datos personales, entre ellos las imágenes que permiten identificar a una persona, cuente con una base jurídica válida.
Además, debe respetar principios como la transparencia, la finalidad para la que fueron recopilados y la información clara al usuario.
En el caso de Muse Image, numerosos expertos consideraron que utilizar fotografías públicas para alimentar una herramienta de IA podía entrar en conflicto con esos requisitos si el consentimiento no era suficientemente claro o específico.
A ello se suma el nuevo Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, conocido como AI Act, que introduce obligaciones adicionales para los desarrolladores de sistemas de IA en materia de transparencia, evaluación de riesgos y protección de los derechos fundamentales.
La retirada de Muse Image demuestra que el futuro de la IA no depende únicamente de los avances tecnológicos, sino que también estará condicionado por la capacidad de las empresas para desarrollar herramientas que respeten la privacidad.