Samsung lo ha vuelto a hacer con el Galaxy S25 Edge: 4 cosas que otras marcas deberían copiar (y otras 2 a mejorar)

Tras probar el Samsung Galaxy S25 Edge, el primer móvil ultradelgado del mundo, hay 4 cosas que deberían extenderse a más modelos y 2 en las que aún debe trabajar.
De repente hay un nuevo tipo de móviles en la oficina: son los ultraligeros, categoría que ha inaugurado el Samsung S25 Edge y que probablemente continúe el iPhone 17 Air, si finalmente llega a la luz.
Después de pasar dos semanas con el primer smartphone ultrafino del mundo –o al menos el primero reciente que se identifica como tal– he tenido tiempo para cambiar mi opinión sobre un formato que al principio no me acababa de convencer mucho, lo admito.
Utilizar y llevar a todas partes el Galaxy S25 Edge me ha enseñado que es un formato distinto que tiene sus cosas buenas, pero también otras en las que Samsung y las marcas que se aventuren en el futuro todavía tienen mucho trabajo por delante.
Deja que te cuenta las cosas del Galaxy S25 Edge que creo que otras marcas deberían copiar en sus móviles y las que me parece que aún tienen margen de mejora:
Cosas que otras marcas deberían copiar:
Cosas a mejorar:
Cosas que otras marcas deberían copiar

¿Recuerdas cuando los móviles de 6,7 pulgadas se consideraban monstruosamente grandes? Tanto si los amabas como si los odiabas, se ha convertido en el tamaño estándar de la industria actual.
Y si querías algo más pequeño o más ligero, prácticamente habían desaparecido ya todas las opciones por debajo de las 6 pulgadas y de los 190 gramos de peso, dejando huérfanos a quienes querían llevar el móvil en ese bolsillo de pantalón estrecho o en un bolso pequeño.
Ahora, con los 5,8 mm de grosor y 163 gramos de peso, el Galaxy S25 Edge supone un modelo a seguir para el resto: el de los móviles con pantalla igual de grande, pero más finos y ligeros. Una nueva forma de móvil compacto, pero sin dejarte los ojos en una pantalla pequeña.
El grosor se nota mucho, sí, y no me gusta que lo sigo sintiendo inestable en mano al usarlo sin funda incluso pasados varios días, pero en mi experiencia el peso es la gran diferencia a mejor que he notado con respecto al formato de smartphones tradicional, porque es como una pluma.

Hasta ahora, los móviles más potentes del mercado no han sido los más compactos, sino que los fabricantes han aprovechado los smartphones más grandes para usar las mejores especificaciones.
El S25 Edge puede sacudir este statu quo del mercado gracias al uso del procesador móvil más potente del momento, nada menos que el Snapdragon 8 Elite de Qualcomm, que permite un rendimiento indiablado y una rapidez que sorprende en un dispositivo tan fino gracias a sus 3 nm.
También sorprende su uso en videojuegos, donde está al nivel de la gama alta e incluso dispone de una cámara de vapor en su interior (no sé cómo cabe, la verdad) con la que su parte trasera no se calienta apenas con el uso intensivo.

Otro gran acierto con el que Samsung se ha marcado un tanto con respecto a sus rivales y que seguro que estos no pasarán por alto es el diseño de su primer smartphone delgado.
Pese a ser un modelo con muchas peculiaridades, el S25 tiene un diseño muy parecido al del resto de la serie S25, con una parre trasera en titanio de color plata y fabricada en una sola pieza.
Este diseño consigue que pese a que es un móvil extremadamente fino, no se dobla bajo la presión y no se siente frágil, eliminando uno de los problemas del formato. A cambio, sus bordes metálicos resbalan un poco y vuelven algo inestable el agarre.

El concepto del Galaxy S25 Edge se puede resumir en una sola frase: un móvil mucho más fino y ligero sin tener que renunciar a nada, algo que me costó un poco creer después de ver su configuración de cámara trasera con solo dos sensores.
Defender un móvil de gama alta con dos lentes es complicado, aunque móviles como los iPhone 16 y 16 Plus, Pixel 9 y otros han comenzado a explorarlo con éxito y a expandirlo a las gamas medias, que en bastantes casos paradójicamente tenían más sensores que los modelos más caros, aunque mucho peores.
Pero usando el ultraligero de Samsung, su cámara trasera principal de 200 MP te permite tener una experiencia similar al fantástico S25 Ultra en cuanto a modos y a calidad de las imágenes y vídeos. Tiene una estética inmejorable y, aunque es mucho más limitada al no tener teleobjetivo, sobre todo para los retratos, esto no me ha molestado.
Cosas a mejorar:

El Samsung Galaxy S25 Edge se ha puesto a la venta en España por un precio recomendado de 1.259 euros para su configuración básica de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, con un modelo de 512 GB que cuesta lo mismo, aunque puede ser temporal.
¿Esperabas algo barato en el primer smartphone ultraligero del mundo? Entonces seguramente te habrás decepcionado con este terminal claramente por encima de la barrera de los 1.000 euros, aunque con el tiempo puede abaratarse y aparezcan las ofertas.
El resto de marcas bien pueden estar atentas a los resultados de ventas y plantearse la viabilidad económica de un ultraligero de gama media. Un móvil más delgado y ligero por entre 600 u 800 euros podría atraer a más consumidores interesados en el formato, pero con menos cartera.
Samsung seguramente debería ir trabajando de cara a que los futuros Galaxy S Edge –en caso de haberlos– cuesten lo mismo que los S+, que compensan su mayor grosor con mejores especificaciones.

La otra consecuencia negativa que es una causa inmediata –e inevitable– del formato ultraligero es la pérdida de capacidad de batería con respecto a un móvil tradicional. Este S25 Edge se queda en 3.900 mAh, frente a los 5.000 mAh o más que son hoy la norma en el resto.
La experiencia de batería ha sido algo mejor de la que esperaba, y he aguantado con un 20% como mínimo a la llegada de la noche antes de cargarlo, pero tengo la sensación de que las personas que pasan el día al móvil tendrán que salir de sus casas con un cargador o una power bank que, por otra parte, también ocupan espacio.
De esta manera, los potenciales sucesores del S25 Edge, sean o no de Samsung, deberían centrarse en mejorar la capacidad de la batería y lograrlo sin aumentar el grosor. Tecnologías como el carbono-silicio que usan Honor o Huawei parecen las más prometedoras para ello.
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Roberto Corrales
Redactor
Roberto Corrales escribe sobre actualidad tecnológica, prueba dispositivos de todo tipo y escribe reportajes.