Alerta en Europa: el combustible para aviones podría agotarse en 6 semanas y provocar cancelaciones masivas

El combustible para aviones podría agotarse
El combustible para aviones podría agotarseGenerado con IA

Las reservas de combustible podrían agotarse pronto si continúa el bloqueo de importaciones desde Oriente Medio por la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que Europa podría quedarse sin combustible suficiente para el tráfico aéreo en apenas seis semanas si persiste el bloqueo del Estrecho de Ormuz.  

El director de la organización, Fatih Birol, prevé cancelaciones selectivas de vuelos en plena temporada alta, con aerolíneas como KLM ya recortando operaciones por el encarecimiento del queroseno.

El bloqueo de Ormuz como detonante de la escasez de combustible

Cabe señalar que el conflicto entre Irán y Estados Unidos, iniciado a finales de febrero de 2026, ha paralizado el paso de unos 110 petroleros por el estrecho, ruta clave que suministra el 75% del combustible de aviación importado por Europa desde el Golfo Pérsico. 

Esta interrupción no solo afecta el transporte marítimo, sino que pone en jaque las reservas continentales, con especial vulnerabilidad en hubs como los Países Bajos y el Reino Unido.

La dependencia europea de estas importaciones se ha revelado como un punto débil estructural. Aunque algunos países como Austria o Polonia mantienen stocks cómodos, otros enfrentan niveles críticos que podrían traducirse en disrupciones operativas antes de mayo.

AP señala que, sin la reapertura del estrecho, las reservas agregadas se agotarían en seis semanas. Debido a esto, el precio del combustible para aviones ya supera los 200 dólares por barril, un incremento del 124% en el último año, lo que obliga a las aerolíneas a ajustar rutas y capacidades.

De hecho, aeropuertos europeos habían elevado la voz de alarma diez días antes, pronosticando escasez en tres semanas si no se garantizaba el flujo. 

La AIE calcula que Europa necesita sustituir al menos el 50% de sus importaciones del Medio Oriente para evitar un colapso parcial en junio.

Primeros impactos en aerolíneas y pasajeros

Las consecuencias ya son visibles. KLM ha cancelado 160 vuelos en los Países Bajos, y el sector anticipa recortes en conexiones intraeuropeas y hacia destinos turísticos. 

Países insulares como Islandia o regiones con aeropuertos pequeños sufrirán más, mientras que el turismo veraniego y el comercio aéreo enfrentan un golpe directo.

El encarecimiento del combustible acelera la inflación en transporte y logística, con efectos en cadena sobre precios de billetes y cadenas de suministro. Naciones en desarrollo de Asia, África y Latinoamérica, dependientes de rutas europeas, agravan el panorama global.

Las aerolíneas europeas gestionan la crisis con racionamientos selectivos, priorizando vuelos largos y carga esencial. El Consejo de Aeropuertos Europeos ha instado a la Comisión Europea a intervenir, reclamando diversificación de proveedores y uso de reservas estratégicas.

Europa se encuentra ante un ensayo de su vulnerabilidad ante problemas geopolíticos, donde la aviación actúa como termómetro de la dependencia energética externa. 

Además, la crisis acelera la necesidad de rutas alternativas y stocks más robustos, cuestionando la estrategia postucraniana de diversificación. Esta alerta trasciende la aviación para exponer la fragilidad de la red energética global. 

Si el bloqueo de Ormuz se prolonga, las cancelaciones podrían escalar en mayo, forzando un replanteamiento de la movilidad aérea. La Unión Europea tiene ante sí la oportunidad de fortalecer su autonomía, pero solo seis semanas para evitar un verano de vuelos fantasma.

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