China no tiene quien le tosa en baterías para el coche eléctrico: "Están mucho más adelantados"

China domina desde hace años la industria del coche eléctrico y de las baterías, un plan que ha llevado a que gigantes como Estados Unidos tengan difícil competir.
En los últimos 20 años, China ha conseguido convertirse en el mayor fabricante de baterías de litio del mundo para la industria mundial del coche eléctrico, un crecimiento que puede ser muy difícil de replicar en otras regiones.
Esto se debe mayormente al modelo de producción de China, así como a los planes de financiación y la organización de las compañías más punteras, como por ejemplo, CATL y BYD, que tienen a integrarse de forma vertical.
Es decir, que de una u otra forma participan también en otras partes de la cadena, como la distribución con proveedores, aunque sea de forma parcial. Un modelo que se da en otros aspectos de la economía china.
Desde 2013, China ha logrado también reconducir la inversión en el sector del coche eléctrico al consumo individual, con subvenciones individuales para la compra de un vehículo de este tipo.
Más adelante, no obstante, el gigante asiático introdujo requisitos esenciales para los fabricantes de coches eléctricos, como era el cumplimiento con una lista blanca de socios a los que poder comprar baterías.
Curiosamente, del conjunto de 57 compañías todas eran del país, prácticamente monopolizando el mercado e imponiendo barreras de entrada importantes a otros fabricantes del extranjero.
Todos estos factores han llevado a que, con el paso de los años, CATL y BYD se conviertan en gigantes que prácticamente se extienden por toda la cadena de producción, siendo imbatibles en este mercado.
"Aún no veo el momento de que otro país pueda ponerse al día con China en términos de fabricación de baterías", asegura en una entrevista en BBC Anders Hove, del Oxford Institute for Energy Studies. "Están mucho más adelantados".
En declaraciones al mismo medio, otros analistas especializados en economía y política industrial china, han destacado que el país "tiene un fuerte instinto de supervivencia", la principal base de crecimiento de la industria a nivel nacional.
Así, mientras que en Estados Unidos las startups se enfrentaron a problemas de financiación en el mercado de las baterías, el gobierno de China mantuvo su estrategia en 3 ejes: producción nacional, normativa estricta y un mercado subvencionado.
A nivel mundial, gracias a los planes planteados por China, los fabricantes extranjeros que quieran producir en el país tienen que atenerse a estas normas, lo que lleva a un mercado interno algo desigual.
Uno de los pocos países que podía hacer frente a China fue Estados Unidos, que impulsó leyes en California para dar el salto a lo que sería la cuarta revolución industrial, aunque se topó con los intereses de las compañías de automóviles y petróleo.
Estas bloquearon parcialmente la nueva normativa, por lo que EEUU tuvo que enfrentar varios años de atraso en el mercado, una ventaja que, como se ha visto, China utilizó para dominar el mundo de las baterías y del coche eléctrico.
