La curiosa historia del Octoauto, el primer coche comercial con ocho ruedas

En los primeros años de la automoción, se crearon coches muy locos. El Octoauto era uno de ellos.
A principios de siglo XX, los automóviles comenzaban a convertirse en un medio de transporte cotidiano. Henry Ford inventó la cadena de montaje en 1913, y los coches comenzaron a fabricarse por cientos, miles de unidades al mes. Pero aún existían muchas marcas artesanales que eran poco más que un inventor visionario, y un taller.
En 1922, el pionero Milton Reeves sorprendió a todo el mundo con el Reeves Overland Octoauto, el primer vehículo de ocho ruedas. No vendió ni una sola unidad, pero presentaba algunas innovaciones técnicas espectaculares. Ha pasado a la historia como uno de los coches más curiosos y originales.
Pese a su espectacular apariencia, no era un vehículo diseñado para lucirlo. Quería resolver uno de los principales problemas de los automóviles de hace 100 años: el traqueteo y el escaso confort de los viajes.
El Octoauto, un coche único en la historia
A principios del siglo pasado, uno de los problemas de los automóviles era la escasa calidad de los amortiguadores. A eso hay que unir que no existían carreteras, circulaban por caminos de tierra llenos de baches. Cuando la velocidad superaba los 10 o 15 Km/h, los pasajeros iban botando en sus asientos.
Milton Reeves quería resolver el confort en los vehículos, así que se inspiró en el tren. Los vagones tenían numerosas ruedas que distribuían el peso por toda su base, reduciendo los botes.
Tardó diez en años en aplicar este concepto a un coche. En 1922, en las 500 Millas de Indianápolis, presentó el Reeves Overland Octoauto, el primer automóvil de ocho ruedas. La idea de Reeves era que el peso se distribuyera ente todas ellas, y los asientos botasen menos. Puedes verlo en este vídeo:
El Octoauto era una maravilla de la ingeniería. Poseía un motor de 40 caballos de fuerza, y cuatro ejes direccionables, aunque solo uno de ellos, el primero, estaba unido al motor, para tirar del coche. También fue uno de los pocos vehículos de la época que podía transportar a cuatro pasajeros.
El Octoauto cumplia lo que prometería: era más cómodo, y los baches se notaban menos. Pero fue un fracaso en ventas, porque para conseguir lo primero, añadía otras dificultades.
Medía seis metros de largo, así que era difícil moverse por las ciudades, en donde aún no había semáforos, y no se respetaba a los coches. También era difícil de conducir, porque tenías que girar ocho ruedas con un único volante.
Un coche imperfecto
Pero su principal hándicap fue el precio: costaba 3.200 dólares de la época. Hoy nos parece poco, pero hace 100 años, con ese dinero podías comprarte dos coches Ford.
Milton Reeves lo volvió a intentar con el Sextoauto, reduciendo las ruedas a seis, pero obtuvo el mismo fracaso. Descubrió por las malas que la gente no está dispuesta a pagar más por ir más cómodos en el coche.
Por desgracia, no se vendió ni una sola unidad, así que actualmente no se conserva ningún Octoauto o Sextoauto. Un coche único que solo podemos disfrutar con las fotos de la época.
