Recibe una multa de 120.000 euros por circular a 59 Km/h, y la paga sin rechistar: "Cometí un error"

En España nos quejamos cuando recibimos multas de 200 euros. En Finlandia, hay quien paga 600 veces más.
Circular a 59 Km/h sin provocar un accidente, no parece una infracción de tráfico muy grave. La semana pasada, en Finlandia, un conductor fue multado con 120.000 euros. Lo más curioso es que el infractor pagó la multa sin rechistar, asumiendo la culpa. ¿Qué hizo para ganarse semejante castigo?
Un finlandés de 79 años llamado Anders Wiklöf fue pillado por la policía en las islas Åland circulando con su coche deportivo a 59 Km/h en una zona en la que solo se podía ir a 30 Km/h. Se puede esperar una penalización de unos cientos de euros, pero recibió una increíble multa de 120.000 euros.
Pese a tener derecho a impugnarla, Anders reconoció su fallo, y pagó sin rechistar: “Sí, cometí un error, lo cometí, lo acepto y no hay nada más que decir", declaró Wiklöf al periódico finlandés Nya Åland. Todo esto merece una explicación.
Así funcionan las multas en Finlandia
En España muchas multas no cumplen con su función, porque son fijas, y para una persona rica o una empresa potente, son calderilla.
Por eso a muchas empresas les sale más barato pagar la multa por contaminar un río que reciclar, muchos niños de papá pagan sin problema docenas de multas al año, o a las compañías tecnológicas no les importa pagar sanciones de cientos de millones de dólares, mientras hacen lo que les da la gana con los datos privados, o no protegen a los menores.
En Finlandia, al menos con las multas de tráfico, la sanción no es fija: es un porcentaje de tu sueldo y bienes. De esta manera, aunque se trate de una persona rica o una gran empresa, esa multa le va a hacer pupa.
El infractor de nuestra historia, Anders Wiklöf, es un hombre negocios, fundador de Wiklöf Holding A, una empressa que ingresa 350 millones de euros al año. Es un multimillonario, y por eso ha recibido una multa de 120.000 euros, porque es un porcentaje de sus ganancias.
Circulaba a 59 Km/h en una zona limitada a 30 Km/h, lo que indica que es una zona con peatones en donde podría haber atropellado a alguien, por su exceso de velocidad. Como ha superado el límite en 20 Km/h se considera una falta grave, de ahí la multa.
Este ejecutivo ha decidido pagar la enorme sanción sin rechistar, e incluso se considera afortunado. La razón es que, según la ley de tráfico filandesa, si supera el límite de circulación en 30 Km/h le quitan el carnet. Se quedó en 29 Km/h, así que es cierto, tuvo mucha suerte, después de todo.
Muchos países imponen multas de tráfico en función de las ganancias del infractor, no es una cantidad fija. En España este debate se ha abierto alguna vez, pero nunca ha pasado de ahí. Personalmente estoy a favor de este sistema. Quién más tenga, que más pague, para que la multa tenga una función real, y no lo vuelva a hacer. Hablamos de vidas en juego.
