Elon Musk, muy crecido, declaró ser la reencarnación de Alejandro Magno: "Prefiero hacerme el harakiri antes que fracasar"

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Musk lanza cohetes, conecta cerebros a máquinas, se mete en política y quiere colonizar Marte y precisamente su arrogancia desde bien joven le ha servido de mucho.

Hace 30 años, un muy joven y veinteañero llamado Elon Musk le soltó a un inversor: "Soy la reencarnación de Alejandro Magno. Prefiero hacerme el harakiri que fracasar". Hoy, ese mismo hombre controla Tesla, SpaceX, Neuralink y Twitter/X. Parece que no andaba muy desencaminado.

Cuando apenas tenía 23 años y comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo empresarial con Zip2, Musk ya dejó bien claro todo lo que se le pasaba por la mente y esa idea de construir todo un imperio que parece que corría por su sangre desde bien joven.

Si bien es cierto que ahora suena casi como cualquier frase que suelta por su boca, en aquel momento sus palabras fueron tomadas como la arrogancia de un joven emprendedor con grandes sueños pero sin un duro en los bolsillos.

Sin embargo, tres décadas después, el hombre que se comparó con un conquistador se ha convertido en el dueño de las empresas más potentes del mundo y pese a los grandes traspiés que actualmente está viviendo, es innegable afirmar que su figura perdurará incluso después de su muerte muy a lo Alejandro Magno.

Una obsesión que lo llevó a la cima: rompiendo todo tipo de reglas y casi muriendo en el intento

En 1995, Musk fundó Zip2, una empresa que quería llevar las páginas amarillas a internet. Derek Proudian, uno de sus primeros inversores, recuerda reuniones donde Musk hablaba de "construir el imperio más grande de la historia". 

Todos se reían, pero hoy Zip2 parece la semilla de lo que estaba por venir: PayPal, Tesla, SpaceX. "Nunca vi tanta ambición en alguien con tan pocos recursos", comenta Proudian. Yendo un poco más al presente, y cuando compró Twitter en 2022 por 44.000 millones, Musk despidió al 50% de la plantilla en semanas. Ignoró demandas, regulaciones y críticas. "Es un bulldozer humano", dice un exempleado. 

Ross Gerber, exaccionista de Tesla, quiso dar luz a ese pensamiento del multimillonario: "Cree que las leyes son para otros. Su arrogancia le ha funcionado... hasta ahora".

A sus 53 años, Musk tiene más poder que muchos gobiernos. Controla plataformas que deciden casi quién va a ser el próximo presidente de un país, coches que, pese a todo, están en casi todas las conversaciones cuando se habla de electrificación e incluso cohetes que podrían llevar armas al espacio. 

"Es el primer emperador tecnológico", dice un analista. El problema es que los emperadores suelen caer por su propia arrogancia. ¿Le ocurrirá lo mismo? Desde luego, está jugando con fuego en este 2025.

"Si Estados Unidos sigue cayendo, todos caeremos con él"

Sin ir más lejos, Elon Musk acaba de dar un giro de 180 grados en su forma de actuar. Tras meses como asesor estrella de Donald Trump en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el magnate ha anunciado que reducirá bastante su tiempo en política a partir de mayo para centrarse en Tesla

La razón es bastante clara: las ventas de la compañía cayeron un 13% en el primer trimestre de 2025, el beneficio se desplomó un 71% —hasta 409 millones de dólares—, y los manifestantes anti-Tesla se multiplicaron. 

"Si EEUU sigue cayendo, todos caeremos con él", declaró Musk, mezclando un patriotismo que parece ya casi forzado con una urgencia empresarial que exige su presencia —y los inversores están que arden—.

La reacción en bolsa fue de alivio, con las acciones subiendo un 5% tras horas de subidas y bajadas, pero el problema es mucho más profundo que unas simples palabras de 'vuelta a la normalidad'. 

Elon Musk ha admitido por fin que su rol político estaba espantando a los clientes: "Algunos grupos reciben dinero fraudulento para atacarnos", acusó. Mientras, Tesla está chocando con una dura realidad de 19.335 millones de dólares en ingresos, un -9%, y un desplome del 20% en ventas de coches.

Trump ya había advertido: "Elon tiene empresas que dirigir. Llegará un momento en que tendrá que marcharse". Ahora, Musk dedicará "uno o dos días semanales" a la Casa Blanca, frente a los cinco actuales, con la prioridad de luchar por aranceles bajos, aunque reconoce que "la decisión final es de Trump".

La situación pende de un hilo a punto de romperse y, por si fuese poco, la fuga de talento está agravando la crisis de Tesla. Dos de sus principales diseñadores, David Imai y Bernard Lee, han abandonado la empresa en un momento crítico de diseño, ventas, seguridad y control de calidad. 

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.