El robot Olaf, de Disney, se estampa en plena demostración, y su caída se vuelve viral

El personaje de la película Frozen perdió su nariz durante una reciente demostración en el parque de atracciones Disneyland, en París. Los asistentes alucinaron.
Atendiendo a las últimas demostraciones de China y Estados Unidos, cualquiera podría pensar que la revolución robótica está a la vuelta de la esquina. No obstante, una cosa es la teoría y otra la práctica. Cada vez hay más vídeos virales de robots haciendo cosas raras cuando tienen que vérselas con el público. ¿El último en hacer el ridículo? Nada menos que Olaf, el conocido persona de Disney.
En cierto sentido, lo que le ha ocurrido al muñequito de Frozen es bastante parecido a lo que se vio hace no mucho en un restaurante asiático de California: robots enfocados al entretenimiento que, cuando se encuentran en "libertad" (esto es, fuera del laboratorio, como dicen los expertos) terminan sufriendo un accidente. En este caso, con su rechoncho cuerpecillo en el suelo.
La caída del robot Olaf
Está claro que el robot Olaf de Disney, basado en el entrañable muñeco de la película Frozen, no se parece a los robots humanoides que a veces se ven en las celebraciones chinas o en las presentaciones de Tesla. Básicamente se trataba de un modelo animatrónico de características más limitadas, por así decirlo. Pero en esencia, es un poco lo mismo en su funcionamiento.
De hecho, su destino no ha sido mucho más triunfal que el que han sufrido algunos otros modelos en circunstancias semejantes. En este caso, la tarea del robot era sencilla: entretener a los visitantes de Disneyland, el parque temático ubicado en París. El robot parecía estar tomándose muy en serio su función, entreteniendo a los niños y no tan niños, cuando se estampó contra el suelo.
Quizá el acontecimiento no hubiese sido demasiado llamativo, de no ser porque la potencia de la caída hizo que la característica nariz de Olaf saliese también volando por los aires. Seguro que más de un niño o de dos se quedó un poco desconcertado con la escena. Sobre todo porque, como indican usuarios en redes sociales, habían tenido que esperar un buen rato para ver al robot.
Lo dice un usuario de TikTok, como recoge Futurism. "Punto de vista: esperaste 30 minutos para ver a Olaf y luego pasa esto…", escribía una de las personas que subió el accidente a las redes sociales. ¿Y qué pasó luego? Pues de todo: hubo aplausos, abucheos, algún que otro grito. Casi, casi como si en lugar de un robot se hubiese caído una persona de carne y hueso.
El presente de la robótica, en entredicho
Como era de esperar, mucha gente en Internet se ha tomado este momento protagonizado por el robot Olaf de broma, haciendo chistes de él, de su tropiezo (o lo que sea que le pasara) y de su nariz. Pero más allá de lo viral del asunto, este también pone de manifiesto una duda: ¿hasta qué punto está tan avanzada la robótica como parece?
Ya lo dijo uno de los mayores expertos del mundo en la materia hace un tiempo: "Yo no me acercaría a menos de tres metros de un robot, por si acaso se cae". Desde luego, Olaf le ha dado la razón. Menos mal que en este caso no tenía mucho tamaño.