Esto es lo que debes hacer si un cable o memoria USB se moja para no poner en riesgo tus dispositivos

Con los métodos adecuados y algo de paciencia, es posible evitar daños irreparables en el dispositivo de almacenamiento e incluso recuperar datos importantes.
Los dispositivos como memorias USB o cables de datos no están diseñados para resistir el contacto con el agua. Ya sea por un descuido, una bebida derramada o la exposición a la lluvia, la humedad puede dañarlos seriamente y poner en riesgo la información almacenada.
Es una situación desafortunada, pero más común de lo que crees, y sí, te puede pasar en cualquier momento. Lo más habitual en estos casos es pensar que basta con sacudirlo un poco, soplar el puerto o dejarlo sobre una mesa durante unos minutos. Pero si tienes este hábito, podrías estar cometiendo un error grave.
De hecho, si decides conectar un dispositivo aún húmedo a tu ordenador, tu televisor o incluso a tu móvil, no solo corres el riesgo de perder información, sino que podrías dañar el equipo al que lo conectas. La humedad en los contactos metálicos puede provocar cortocircuitos, interferencias eléctricas e incluso daños irreversibles en los componentes internos.
La buena noticia es que, aunque tu memoria USB se haya mojado o haya recibido una salpicadura, no todo está perdido. Con rapidez y el método adecuado, puedes evitar daños graves e incluso recuperar los datos almacenados. Eso sí, el primer paso siempre es mantener la calma y saber cómo actuar.
Qué debes (y qué no debes) hacer si tu USB o cable se moja
Si te encuentras en esta situación, lo más importante que debes tener claro es lo que no debes hacer. Evita por todos los medios sacudir el dispositivo con fuerza, ya que eso solo hará que el agua se introduzca más en el interior.
Tampoco soples aire directamente en el conector, y es que puede parecer que estás ayudando a secarlo, pero lo único que consigues es empujar la humedad hacia los circuitos internos, lo cual puede empeorar el daño.
Otra práctica muy extendida, pero igual de peligrosa, es intentar secar el puerto con algodón, bastoncillos o servilletas. Aunque parezca buena idea, lo único que logras es introducir fibras o residuos que pueden quedarse atascados en los contactos, afectando la conexión o causando daños físicos.
Igualmente, conectar el dispositivo mojado a una fuente de alimentación es uno de los errores más peligrosos. Hacerlo puede provocar un corto inmediato, tanto en el accesorio como en el dispositivo principal al que lo conectes.
Tampoco caigas en el mito del arroz: meter tu memoria o cable en un recipiente con arroz no solo es ineficaz, sino que los granos pueden dejar polvo o almidón, que con la humedad se convierten en una masa pegajosa que al final afectará los componentes internos.
Y cuidado con el uso de alcohol, ya que aunque muchos piensan que ayuda a secar, puede dañar materiales sensibles como plásticos, pantallas o sensores. Ahora bien, lo primero que debes hacer es actuar con rapidez. Cuanto antes intervengas, mayores serán las posibilidades de que todo vuelva a funcionar correctamente.
Saca inmediatamente el accesorio del agua, si no lo has hecho ya, y apágalo o desconéctalo de cualquier dispositivo. No intentes probar si aún funciona, ni por curiosidad, puesto que hacer esto puede costarte caro.
Después, sacude con suavidad el exceso de humedad. Nada de movimientos bruscos. Sostén la memoria o cable con el conector apuntando hacia abajo y deja que la gravedad haga su trabajo. Busca un lugar seco y bien ventilado, lejos de fuentes de calor directo como estufas, radiadores o la luz del sol.
Un ventilador puede ayudar a acelerar el secado, pero lo importante es tener paciencia. En muchos casos, el proceso puede tardar entre varias horas y un día completo. Solo deberías volver a usarlo cuando estés completamente seguro de que no queda ni rastro de humedad.
¿Qué ocurre con tus archivos si el USB ya no funciona?
Después de secar el dispositivo, puede que intentes conectarlo y descubras que no es reconocido por el ordenador. Sin embargo, esto no significa que tus archivos hayan desaparecido para siempre. Si no hay daños físicos graves, aún puedes recuperarlos con herramientas especializadas.
Programas como Recuva, EaseUS Data Recovery Wizard o Disk Drill están diseñados para escanear unidades de almacenamiento que presentan fallos, ya sea por corrupción o por daños menores. Pueden ayudarte a recuperar fotos, documentos y otros archivos importantes, siempre y cuando no se hayan sobrescrito o dañado irreversiblemente.
Si después de esto no logras acceder al contenido, tu última opción es acudir a un servicio profesional de recuperación de datos. Son más costosos, pero pueden ayudarte en casos donde hay daño físico en el chip o en la conexión del dispositivo.
