Elon Musk es demandado: el nuevo centro para entrenar su IA viola una ley… de 1970

El máximo responsable de Tesla y SpaceX se ha vuelto a rodear por la polémica. En este caso, Musk estaría perjudicando al medio ambiente con sus proyectos.
Elon Musk se ha visto rodeado de controversia… otra vez. Solo que en este caso sus problemas no tienen que ver con los retrasos de algunos de sus proyectos (Optimus, coches eléctricos, Marte…) sino con la inteligencia artificial. En concreto, con la construcción de uno de sus enormes centros de datos, que, al menos en teoría, viola una ley de 1970.
Es habitual que estas construcciones sufran polémicas parecidas. Hace poco sucedió algo similar en una zona rural de Estados Unidos, cuando un granjero se negó a vender sus tierras. Además, cada vez existen más quejas de los problemas que traen consigo este tipo de instalaciones. Son ruidosas, feas, grandes y, tal y como señalan algunos expertos, contaminantes.
Elon Musk y el enésimo problema con la IA
No es la primera vez que Elon Musk tiene problemas legales. Es lógico pensar que cuando uno es la persona más rica del mundo, debe pasarse la mitad de su tiempo camino de los tribunales. Por lo que sea. Esta vez ha sido la organización estadounidense NAACP quien ha demandado al multimillonario por el nuevo centro de datos para su IA, Grok.
Colossus, que así se llama el centro de datos en cuestión, está llamado a ser una de las estructuras más grandes que se haya hecho nunca para entrenar una inteligencia artificial. Pero no parece que todo vaya a resultar tan sencillo para Musk. Al parecer su empresa de IA, xAI, está operando sin los permisos adecuados, y eso podría tener consecuencias para el medio ambiente.
Los medios especializados hablan de una ley ambiental en concreto: la Ley de Aire Limpio de 1970. Según la denuncia, el centro -ubicado en Mississippi- estaría utilizando decenas de turbinas de gas natural para generar electricidad de forma continua, alimentando un gran complejo de servidores de alto rendimiento. Estas turbinas estarían funcionando sin autorización.
Y eso no es lo peor. La acusación argumenta que estas turbinas emiten contaminantes como óxidos de nitrógeno y otros compuestos asociados a problemas respiratorios y contaminación atmosférica. La organización denuncia que esta actividad podría tener un impacto directo en la calidad del aire de comunidades cercanas, muchas de ellas históricamente vulnerables ya de por sí.
Elon Musk en el centro de la polémica
Este asunto de la IA no es el primero que lleva a Elon Musk a una situación delicada desde el punto de vista legal. La propia Tesla ya le ha llevado a vivir episodios similares. La empresa ha enfrentado investigaciones y demandas relacionadas con accidentes y el sistema Autopilot. Es decir, de su sistema de conducción autónomo que nunca termina de hacerse realidad.
También X protagonizó su propio culebrón legal, cuando Musk quiso comprar Twitter, luego se echó atrás y finalmente se vio obligado a afrontar su adquisición. Y SpaceX, un poco lo mismo. Las autoridades tampoco apartan la mirada de sus ambiciones espaciales. Solo que en este caso el magnate ha protagonizado una polémica con más recorrido, como es el precio de la expansión de la IA. En todos los sentidos.