Un agricultor de 86 años rechaza 15 millones de dólares por convertir sus tierras en un centro de IA: "Es un verdadero héroe"

Un agricultor de 86 años rechaza 15 millones de dólares por convertir sus tierras en un centro de IA: "Es un verdadero héroe"
A la izquierda, representación de una granja. A la derecha, de un centro de IA.Imagen generada con IA.

Cada vez hay más gente que rechaza esta tecnología, tanto por la automatización de la sociedad como por su impacto en el medio ambiente a corto plazo.

Aunque probablemente nadie la pidiese, lo cierto es que la inteligencia artificial se ha convertido en una realidad. Una enorme, para ser exactos. Tanto, que cada vez requiere más centros de datos para que herramientas como ChatGPT funcionen. Esto, en la práctica, exige también cantidades grandísimas de terrenos físicos. Como el que tiene un agricultor de 86 años.

Esto ha ocurrido en el condado de Cumberland, Pensilvania, en el mundo rural de Estados Unidos. Lo llamativo de la noticia es que el octogenario, Mervin Raudabaugh, ha rechazado una oferta de más de 15 millones de dólares para vender sus tierras y permitir la construcción de un enorme centro de datos destinado a alimentar el auge de la IA.

El hombre contra la máquina (una oferta irrechazable)

Por supuesto, 15 millones de dólares no son cualquier cantidad. Más aún cuando uno ya tiene una edad avanzada, como es el caso de Mervin Raudabaugh. Por eso su negativa a vender sus terrenos para convertir sus tierras en un centro de IA no ha tardado en dar la vuelta al mundo y volverse lo que se dice viral. Muchos aseguran que el hombre es todo un héroe.

Según recoge el portal tecnológico Futurism, los desarrolladores interesados en levantar un gran centro de datos –una infraestructura básica para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial, ya se sabe- ofrecieron alrededor de 60.000 dólares por acre. Lo que sumaba un total de algo más de 15 millones por el conjunto de la propiedad. Pero el anciano se mostró tajante.

La razón que argumentó el propio Raudabaugh para ceder a la tentación del dinero fue sencilla: "No me interesaba destruir mis grajas", expresó tranquilamente el hombre. "Eso es lo más importante. Lo cierto es que no tenía tanto que ver con el aspecto económico. Simplemente no me apetecía ver estas dos granjas destruidas", insistió el protagonista del suceso.

Lo que viene a poner de manifiesto la noticia es que, en algunos casos al menos, no todo puede comprarse con dinero. El caso de Mervin Raudabaugh puede ser singular, pero también lógico. El agricultor ha preferido anteponer el legado de su familia, la nostalgia y la importancia de ser fiel a sus principios que asegurarse una jubilación de oro, y mucho dinero para sus descendientes.

El problema de los centros de datos de la IA

Uno puede quedarse con los valores de este hombre de 86 años, que demuestran que no todo siempre tiene un precio. Pero lo cierto es que la noticia pone de manifiesto un problema mucho más profundo. El auge de la IA cada vez pone más de manifiesto la necesidad de construir gigantescos centros de datos. Algo que, cómo no, tiene un impacto ambiental y energético.

Si se suma todo eso a las otras polémicas que suele girar en torno a la IA, como los despidos masivos que está provocando o el exceso de automatización que se dibuja para todo en el horizonte, no es de extrañar que cada día más gente sea contraria a esta tecnología. Y abrace con entusiasmo actitudes como la de Mervin.