Europa ya prepara su propio Starlink para romper su dependencia de Elon Musk

Computer Hoy

Las empresas Airbus, Leonardo y Thales están impulsando su propio proyecto satelital, tras el acuerdo de la primera ministra italiana con Starlink, que choca con los intereses europeos. 

Europa está decidida a reducir su dependencia de Starlink, el sistema de satélites de Elon Musk, y está preparando su propia alternativa. Empresas aeroespaciales como Airbus, Leonardo y Thales Alenia Space han comenzado a explorar una alianza para desarrollar una constelación de satélites de órbita baja. 

Este proyecto busca no solo garantizar la soberanía tecnológica europea, sino también reforzar la seguridad en telecomunicaciones y competir en un sector dominado por compañías extranjeras.

La necesidad de contar con una infraestructura propia en telecomunicaciones satelitales ha sido un tema recurrente en la agenda de varios gobiernos europeos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ya señaló la falta de alternativas públicas viables, mientras que Francia y Alemania han mostrado posturas divergentes sobre el desarrollo de esta iniciativa. 

Un esfuerzo conjunto para la independencia tecnológica

La creación de una empresa conjunta entre Airbus, Leonardo y Thales Alenia Space, conocida provisionalmente como "Proyecto Bromo", representaría un paso importante para consolidar la industria aeroespacial europea.

El objetivo principal es construir una red de satélites de órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés), que sirva como alternativa a Starlink en el ámbito de las telecomunicaciones comerciales y gubernamentales. De esta manera, Europa evitaría depender de una infraestructura controlada por empresas extranjeras y ganaría autonomía en sectores estratégicos.

"La industria espacial está evolucionando rápidamente, y entidades privadas como Starlink de SpaceX dominan los despliegues de satélites en órbita baja.  [Bromo] representa una oportunidad estratégica para que Europa fortalezca su presencia en la industria satelital a nivel mundial", afirmó Zsuzsanna Benyo, directora ejecutiva de la consultora SpaceABC a POLITICO.

Sin embargo, la creación de este nuevo competidor satelital enfrenta múltiples desafíos. Las normas de competencia de la Unión Europea podrían dificultar la aprobación de la alianza, ya que reduciría la cantidad de actores en el sector aeroespacial del continente. 

Empresas como la alemana OHB ya han expresado su preocupación sobre el posible monopolio que generaría este acuerdo, lo que podría limitar la competencia en las licitaciones de contratos institucionales.

La Comisión Europea, bajo la dirección de Ursula von der Leyen, ha manifestado en varias ocasiones su intención de fomentar la competitividad de las empresas europeas a nivel global. 

No obstante, la aprobación de fusiones estratégicas sigue siendo un tema controvertido, especialmente después del bloqueo de la fusión entre Siemens y Alstom en 2019. La cuestión clave será si Bruselas prioriza la consolidación industrial frente a las estrictas reglas de competencia que han caracterizado a la UE.

La urgencia de un sistema de satélites europeo

Más allá de los desafíos regulatorios, existe una conciencia creciente sobre la necesidad de actuar con rapidez. Airbus y Thales ya forman parte del consorcio encargado de desarrollar IRIS², una constelación de satélites ciberseguros financiada por la UE, cuyo objetivo es garantizar comunicaciones seguras para gobiernos y agencias militares. 

Sin embargo, este proyecto ha sufrido retrasos y disputas internas, lo que ha generado dudas sobre la capacidad de Europa para competir eficazmente con Starlink.

En enero, en un encuentro de la industria aeroespacial francesa, Guillaume Faury, director general de Airbus, señaló que la incertidumbre sobre las normas antimonopolio de la UE afectaba las negociaciones de fusión entre las tres empresas. Y expresó su confianza en que la UE "facilite la creación de un líder".

Los líderes industriales y políticos europeos han enfatizado la importancia de escalar rápidamente en sectores estratégicos como el aeroespacial y la defensa. La falta de una infraestructura propia podría dejar a Europa en una posición vulnerable, especialmente en un contexto geopolítico donde las comunicaciones seguras son fundamentales.

El desarrollo de una red satelital propia es una apuesta ambiciosa para Europa, pero también una necesidad estratégica. La competencia con Starlink no será fácil, dado el avance que ya ha logrado la empresa de Elon Musk en el despliegue de su constelación global. 

Sin embargo, si los gobiernos europeos logran superar las barreras burocráticas y los intereses nacionales, esta iniciativa podría marcar un antes y un después en la soberanía tecnológica del continente.

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