Ilya Sutskever, exsocio de Sam Altman, podría haber encontrado la fórmula para que ChatGPT sea más inteligente

Copilot IA/ Computer Hoy

El cofundador de OpenAI lidera SSI, una startup de IA con un enfoque secreto en superinteligencia segura, atrayendo miles de millones en inversión sin un producto comercial.

Ilya Sutskever, ex cofundador de OpenAI y figura clave en el desarrollo de ChatGPT, ha tomado un nuevo rumbo en la inteligencia artificial tras su salida de la empresa en 2023. Ahora lidera Safe Superintelligence (SSI), una startup que promete revolucionar el campo con un enfoque diferente en el entrenamiento de modelos de IA

A pesar del secretismo que rodea su proyecto, ha conseguido atraer miles de millones de dólares en inversiones sin ofrecer un producto comercial inmediato.

Tras su polémica participación en la destitución temporal de Sam Altman en OpenAI, Sutskever decidió emprender su propio camino. En mayo de 2024, anunció la creación de SSI con un objetivo ambicioso, desarrollar una superinteligencia segura, es decir, una IA capaz de superar la inteligencia humana pero con garantías de control y alineación con los intereses de la humanidad.

Un nuevo camino en la inteligencia artificial

El concepto de superinteligencia ha sido explorado por diversas compañías tecnológicas, pero el enfoque de Sutskever parece diferir en aspectos clave. Mientras OpenAI y otras empresas buscan mejorar la inteligencia artificial general (AGI) con métodos tradicionales basados en grandes volúmenes de datos, SSI apuesta por una metodología distinta, cuyo detalle exacto aún se mantiene en reserva.

Fuentes cercanas a SSI han insinuado que Sutskever ha descubierto una "montaña diferente que escalar" en el entrenamiento de IA, según BGR. No sigue los mismos principios de OpenAI y, según se dice, ha identificado un camino alternativo que podría acelerar la evolución hacia una inteligencia superior

Conferencia de IA de NeurIPS en diciembre 2022
Conferencia de IA de NeurIPS en diciembre 2022

Este enfoque, aunque desconocido en detalle, ha despertado el interés de grandes inversores, que han respaldado la empresa con más de 2.000 millones de dólares en financiación reciente.

Este nivel de confianza sin una prueba concreta de su tecnología es inusual, pero Sutskever cuenta con un historial que respalda su visión. Su papel en la creación de ChatGPT y su experiencia en el desarrollo de redes neuronales lo convierten en una figura influyente en el sector. Su nuevo método podría representar un salto significativo en la forma en que se entrenan los modelos de IA actuales.

A diferencia de OpenAI, que cuenta con cientos de empleados y una fuerte presencia mediática, SSI opera con un equipo de apenas 20 personas, distribuidas entre Silicon Valley y Tel Aviv

La empresa impone estrictas normas de confidencialidad, como que los empleados eviten revelar su identidad en redes como LinkedIn y deben dejar sus teléfonos en jaulas de Faraday antes de ingresar a las oficinas para prevenir filtraciones.

Otro detalle llamativo es la ausencia de figuras destacadas de Silicon Valley en el equipo. Sutskever ha optado por contratar talento joven y menos expuesto en el mundo tecnológico, lo que refuerza la idea de que busca desarrollar su tecnología sin las distracciones del ecosistema corporativo tradicional.

¿Hacia dónde va la superinteligencia?

Aunque los detalles técnicos son escasos, Sutskever dio algunas pistas en la conferencia NeurIPS de diciembre de 2022. Allí mencionó que la superinteligencia del futuro podría ser consciente de sí misma y hasta exigir derechos propios

Sus declaraciones han generado debate sobre los posibles riesgos y beneficios de desarrollar una IA con capacidades avanzadas de razonamiento y autonomía.

Lo que es evidente es que su visión no se limita a mejorar los modelos actuales, sino a crear una IA fundamentalmente distinta. Su enfoque podría cambiar la carrera hacia la superinteligencia y redefinir la relación entre humanos y máquinas en las próximas décadas.

A día de hoy, SSI sigue envuelta en el misterio. No hay productos anunciados ni demostraciones públicas de su tecnología. Sin embargo, la magnitud de la inversión y la confianza en la visión del cofundador de OpenAI sugieren que algo importante está en marcha.

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