Ni jornada de cuatro días ni trabajar menos: las grandes empresas de la IA están "esclavizando" a los trabajadores humanos

Trabajadores esclavos de la IA
Trabajadores esclavos de la IAImagen generada con IA
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

La inteligencia artificial prometía hacernos trabajar menos, pero en las grandes empresas tecnológicas está aumentando la presión, las jornadas y las exigencias sobre los empleados.

Durante años, la IA se ha presentado como una herramienta capaz de quitarnos trabajo de encima. Si una máquina puede escribir código o automatizar tareas en pocos segundos, parece lógico pensar que los trabajadores necesitarán menos tiempo para hacer lo mismo.  

A partir de aquí surgió una de las grandes promesas asociadas a la IA, donde se prometía producir más sin tener que pasar tantas horas delante del ordenador. La idea llegó incluso a plantear un cambio en la propia duración de la semana laboral. 

De hecho, hace unos años, un director de ingeniería de Google pronosticó que los avances en inteligencia artificial podrían hacer viable una jornada de cuatro días. Y es que, si la tecnología aumentaba lo suficiente la productividad, parte de ese beneficio podría convertirse en más tiempo libre.

Pero la realidad dentro de algunas compañías que están desarrollando esta tecnología apunta en otra dirección. Mientras se habla de automatización y reducción de jornadas, existen trabajadores que afrontan una presión muy elevada y semanas que pueden llegar hasta las 90 horas. 

Es importante mencionar que la inteligencia artificial está haciendo que algunas tareas sean más rápidas, pero eso no significa que las empresas estén reduciendo automáticamente el trabajo que exigen a sus empleados, y esto se está convirtiendo en un gran problema en todo el mundo.

La semana de cuatro días no ha llegado a las empresas de IA

OpenAI llevó esta idea cuando animó a las compañías a probar una semana laboral de cuatro días manteniendo el salario. El planteamiento era que la productividad impulsada por la inteligencia artificial podía permitir producir lo mismo en menos tiempo y que las empresas debían empezar a experimentar con ese modelo.

Sin embargo, un antiguo empleado de OpenAI, que abandonó la compañía el año anterior, dijo a la BBC que la empresa no llegó a probar internamente esa semana de cuatro días mientras él trabajaba allí. 

Afirmó que una cosa es defender que otras organizaciones experimenten con jornadas más cortas y otra aplicar ese modelo dentro de la propia compañía.

La carrera por desarrollar IA está aumentando la presión

Uso de la IA en el trabajo
Uso de la IA en el trabajoFreepik

El problema aparece al observar cómo funciona actualmente la industria. OpenAI, Anthropic, Meta, Google y otras compañías compiten por desarrollar modelos cada vez más capaces, mejorar sus productos y adelantarse a sus rivales.

En ese contexto, una mejora de productividad no tiene por qué traducirse en una reducción de jornada. Si una herramienta permite terminar una tarea en menos tiempo, una empresa puede utilizar ese margen para reducir horas o, por el contrario, aumentar los objetivos y pedir que se complete más trabajo.

Algunos relatos sobre las condiciones laborales en el sector muestran precisamente esta segunda posibilidad. Los casos de profesionales que llegan a trabajar hasta 90 horas semanales reflejan una industria donde la velocidad de desarrollo puede convertirse en una fuente adicional de presión.

Eso no significa que todos los empleados de las grandes compañías de IA trabajen esas jornadas ni que la IA haya empeorado las condiciones laborales de todo el sector. Sí muestra, en cambio, que más productividad y menos trabajo no son necesariamente lo mismo.

La IA puede ahorrar tiempo, pero alguien decide dónde acaba ese ahorro

Aumento de trabajo por la IA
Aumento de trabajo por la IAMontaje/Freepik

Si una herramienta de IA permite hacer en diez minutos algo que antes requería una hora, quedan 50 minutos disponibles, por lo que la tecnología no determina qué ocurre después con ellos.

La empresa puede permitir que el trabajador termine antes, mantener la jornada y asignarle nuevas tareas o aumentar el volumen de producción esperado. La diferencia no está en la capacidad de la IA, sino en cómo se reparten sus beneficios.

Por eso, la promesa de una semana laboral de cuatro días no depende únicamente de que los sistemas sean más inteligentes. También depende de si las empresas deciden convertir esa productividad adicional en tiempo libre o mejores condiciones.

En lugar de utilizarla únicamente para elevar el ritmo de trabajo, la inteligencia artificial puede tener capacidad suficiente para cambiar nuestra relación con el trabajo y lo que todavía no está claro es quién decidirá cómo se utiliza ese tiempo que se consigue ahorrar con la IA.

Más información sobre: