El país europeo con mejores resultados en el informe PISA decide permitir los móviles y el uso de la IA en las escuelas

Estonia —el país con mejores notas en el informe PISA— va contra corriente: apuesta por los smartphones y la inteligencia artificial como herramientas para la educación.
Mientras en muchos países europeos los móviles están prohibidos en las aulas, Estonia ha tomado la decisión de ir justo por el camino opuesto y, lo cierto, es que no le está yendo nada de mal.
Contextualizando un poco, en los últimos años, Estonia se ha convertido en el alumno de excelencia de Europa en educación. Con apenas 1,4 millones de habitantes, este país ha superado a gigantes como Finlandia y Alemania en matemáticas, ciencias y creatividad, según los últimos resultados del informe PISA.
¿El secreto? Una mentalidad abierta a lo digital y una estrategia a nivel nacional y en conjunto que ve la tecnología no como un enemigo, sino como un aliado.
Por ejemplo, mientras en Inglaterra y otros países los colegios prohíben los móviles por miedo a las distracciones y los problemas de salud mental, en Estonia los profesores animan a los alumnos a usar sus dispositivos en clase.
No es que los jóvenes tengan barra libre para hablar con otros o jugar, sino que los móviles se han integrado en las actividades educativas: buscar información, resolver ejercicios, participar en debates o incluso votar en elecciones desde el móvil.
Pero cuidado porque a partir de septiembre, Estonia irá un paso más allá y todos los estudiantes de 16 y 17 años recibirán su propia cuenta de inteligencia artificial, gracias a un acuerdo nacional con OpenAI. El objetivo es que, en 2027, 58.000 estudiantes y 5.000 profesores tengan acceso gratuito a las mejores herramientas de IA.
Insisten en que no se trata solo de usar tecnología por usarla, sino de enseñar a pensar de manera crítica, a ser autónomos y a entender cómo funciona todo esto. Por eso, precisamente los profesores también recibirán formación específica en inteligencia artificial.
Kristina Kallas, ministra de Educación, lo resume así: "En Estonia, la sociedad está mucho más abierta a las herramientas digitales. Los profesores no son diferentes. Usamos los móviles para aprender, no para distraernos".
Reconoce que hay escepticismo en otros países europeos, pero defiende el modelo: "Sería muy confuso decirle a un joven que puede votar online con su móvil, pero no puede usar ChatGPT para aprender en clase". En Estonia, añadir que cada colegio regula el uso de móviles según sus necesidades, pero la norma general es que se usan cuando el profesor lo pide y no durante los recreos.
Profesores alertan del peligro de ChatGPT en las aulas
En la otra cara de la moneda, como ya hemos ido siguiendo desde Computer Hoy, están todas aquellas voces, sobre todo de maestros, que se quejan e incluso temen, por la llegada de ChatGPT a las aulas.
"Estamos mucho más cerca de una crisis de lo que pensamos", explican algunos. El problema principal, según explican varios profesores, es que cada vez es más difícil saber si un alumno realmente ha aprendido o simplemente ha sabido pedirle a la inteligencia artificial que le haga el trabajo.
Andy Carolin, profesor en la Universidad de Johannesburgo, lo resume así: "Estamos mucho más cerca de una crisis de lo que pensamos" Y no es solo que los estudiantes no escriban sus propios textos; algunos ni siquiera leen lo que entregan, lo que pone en duda la validez real incluso de los títulos universitarios.
Este fenómeno se está extendiendo rápido, y no solo en España. En todo el mundo, las universidades se preguntan si pueden seguir garantizando que un título significa lo que debería significar: que el estudiante tiene al 100% los conocimientos y habilidades necesarios para ejercer una profesión.
"Si un estudiante utiliza ChatGPT para generar un trabajo completo, existe el riesgo de que se presente como propio algo que en realidad ha sido generado por una inteligencia artificial, lo cual es claramente deshonesto y puede tener consecuencias negativas para la reputación y la integridad del estudiante", explicaba un experto a Computer Hoy.
El quid de la cuestión parece que no es "a favor o en contra de ChatGPT" sino que se centra en "hasta dónde se debería usar esta herramienta para ayudar a los estudiantes". Desde luego, el debate está servido y hay dos claros bandos. Lo que también ha quedado bastante claro es que el modelo educativo de Estonia no está saliendo tan mal como muchos creen.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


