Steve Wozniak, cofundador de Apple, asusta: "Quedará a merced de malas personas"

Stephen Gary Wozniak advierte que la inteligencia artificial estará al alcance de hackers y personas capaces de usarla para engañar, manipular o suplantar identidades. Pero hay algo mucho peor.
En los últimos años, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta autónoma que aprende, genera contenido y actúa con una fluidez que supera lo que cualquiera imaginaba hace una década. Ante este avance, cada vez más voces dentro del sector tecnológico lanzan advertencias.
No tanto sobre lo que es la IA generativa, sino sobre lo que podrías hacer con ella. Steve Wozniak, cofundador de Apple, ha sido uno de los que más claro lo ha dicho: "La inteligencia artificial quedará a merced de malas personas". Una frase que si bien es breve, al final resulta inquietante.
La advertencia de Wozniak: no es la IA, son sus usuarios
Wozniak no teme que las máquinas cobren conciencia ni plantea un escenario de ciencia ficción, sino que su preocupación es más realista: que cualquiera pueda usar la IA para fines maliciosos, y es que hoy en día no necesitas habilidades técnicas para fabricar una mentira creíble.
Basta con abrir una aplicación, escribir una instrucción y dejar que el sistema genere un vídeo, un audio o un texto capaz de suplantar identidades, manipular declaraciones o construir engaños con apariencia de autenticidad total.
Este escenario no es hipotético, ya circulan discursos políticos completamente falsos, pero casi imposibles de detectar, vídeos con rostros clonados (deepfakes) que replican expresiones humanas, voces artificiales que imitan a las reales.
Lo que antes solo estaba al alcance de unos cuantos, ahora está en el móvil. Wozniak advierte que este salto cualitativo no ha ido acompañado de una ética firme, sino que se están creando sistemas capaces de distorsionar la verdad sin haber desarrollado todavía un marco sólido para evitar su uso.
Pero hay algo aún más preocupante, incluso quienes están al frente de estas tecnologías reconocen que no tienen control total sobre ellas. Dario Amodei, CEO de Anthropic, confesó que ni ellos entienden del todo cómo funcionan por dentro los sistemas que han creado.
Esto significa que si los propios ingenieros no pueden explicar por qué una inteligencia artificial generativa responde lo que responde, ¿cómo puedes tú —como usuario o como ciudadano— saber si lo que ves o lees es real?
Qué propone Wozniak para evitar el desastre
A pesar de lo grave del panorama, Steve Wozniak no llama al alarmismo, puesto que no cree que haya que parar el avance, pero sí que hay que ponerle límites. Lo primero, según él, es que todo contenido generado por IA esté claramente etiquetado, ya que sería más complicado que te engañen.
Además, plantea algo que muchos expertos ya consideran urgente, que es imponer responsabilidades reales a las grandes tecnológicas. No puedes lanzar al mercado una herramienta capaz de crear imágenes falsas de políticos, clonar voces de figuras públicas o automatizar estafas sin prever sus consecuencias.
No basta con advertencias legales en letra pequeña, sino que hace falta regulación, pero también formación. Porque el mayor riesgo no está solo en los que programan, sino en quienes no saben cómo defenderse, que al final son los usuarios.
Wozniak insiste en que cualquier solución pasa por educar a la población, aprender a identificar fraudes, proteger la privacidad, desconfiar de lo que parece perfecto. No todo se soluciona con leyes, se necesita criterio para moverse en un entorno donde lo falso puede parecer más real que lo verdadero.
La singularidad: ¿cuánto falta para el punto sin retorno?
Más allá del riesgo, hay otro escenario que preocupa a quienes llevan décadas en el sector, se llama singularidad tecnológica. Es la hipótesis de que, en algún momento, la inteligencia artificial superará a la humana en todas sus capacidades, incluyendo la de mejorarse a sí misma sin intervención externa.
No hablamos de una superinteligencia consciente, sino de una que aprenda, se perfeccione y actúe más rápido de lo que tú o cualquier gobierno podría seguir. Los expertos dicen que no va a ocurrir mañana, pero tampoco descarta que ese punto llegue antes de lo que muchos creen.
Y lo que plantean es simple, si no entendemos cómo funciona lo que se ha creado, si no se regula su uso, cuando llegue ese punto ya será demasiado tarde para reaccionar, es por ello que la singularidad tecnología es peligrosa.

