Un nuevo estudio contradice a Sam Altman: "La IA está generando trabajo innecesario y carente de sustancia"

Trabajadora agotada.
Sam Altman.Freepik.

Herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT o Claude prometían que todo sería más sencilla en numerosos puestos de trabajo. La realidad, en cambio, parece ir en otra dirección.

Según Sam Altman, la inteligencia artificial sería algo fantástico. El CEO de OpenAI defendió en numerosas ocasiones que gracias a esta tecnología la humanidad colonizaría el espacio, y todo el mundo acabaría siendo un genio. En realidad, estudios advierten que la IA puede terminar por idiotizar a los usuarios. Pero en el trabajo, parecer ser, también empieza a ser un problema. 

No ya porque se estén produciendo despidos en numerosas empresas (la IA puede tener culpa o no, pero lo están aprovechando), sino porque las promesas de trabajos más cómodos y automatizados tampoco se están cumpliendo. Según defiende un nuevo estudio, en realidad sucede exactamente lo contario. Se trabaja más, y el resultado tiene peor calidad.

La realidad no da la razón a Sam Altman

Sam Altman, CEO de OpenAI.
Sam Altman, CEO de OpenAI.Imagen generada con IA.

Mucha gente se queja de que Internet se está llenando de porquerías creada con inteligencia artificial. Textos, imágenes y vídeos que rara vez aportan algo interesante realmente. Bueno, pues lo que viene a decir esta reciente investigación, es que algo muy parecido podría aplicarse también al mundo laboral. No es algo que vaya a pasar, sino que ya está pasando.

Tanto es así, que como advierten en The Guardian, ya existe incluso un término para referirse a este fenómeno. Lo denominan "workslop gridlock". Es decir, lo que vendría a significar en castellano algo parecido a “atasco por basura”. Una basura generada por culpa de la inteligencia artificial, claro. ¿Y qué provoca esto? Según el estudio, una acumulación de tareas extra.

Por ejemplo, solo hace falta mirar a los correos electrónicos. Muchas empresas, dicen, se quejan del aluvión de correos electrónicos que deben revisar desde que herramientas como ChatGPT se popularizaron. Casi todos ellos están escritos por la IA y carecen realmente de valor alguno. Pero ahí están, ocupando sitio y gastando recursos. Al menos para quienes tienen que recibirlos.

Los datos están ahí. En la encuesta, realizada a 1.150 trabajadores, el 40% de ellos aseguró haberse encontrado con contenidos de baja calidad hechos con ayuda de la inteligencia artificial. A veces dichos contenidos dan la impresión de tener buen aspecto, reconocen los responsables de la investigación, pero a la hora de la verdad es "carente de sustancia".

Más inteligencia artificial significa más trabajo

Enfrentarse a todo este trabajo basura tiene un coste en lo que se refiera a la productividad. Según han calculado los especialistas, gestionarlo supone una pérdida de algo más de tres horas al mes para muchos trabajadores. Puede no parecer mucho, pero si se va sumando empleado a empleado… Además, se supone que la IA nació para lo contrario: facilitar el trabajo a la gente.

El estudio también recuerda otro hecho que invita poco al optimismo: el 95% de las empresas que han implementado herramientas de inteligencia artificial (a veces gastándose auténticas fortunas para ello), no han conseguido más ingresos. En muchos casos, más bien al contrario. Una realidad que deja a la IA en una situación cuanto menos delicada.