1.000 barcos navegaron a ciegas en Oriente Medio tras ser interrumpida su señal GPS: "Llevan 15 años de retraso"

Barcos sin señal GPS
Barcos sin señal GPSGenerado con IA

¿Barcos en el desierto? El GPS engaña a 1.000 buques en el Golfo y los sitúa en tierra firme. Expertos alertan del desfase tecnológico de 15 años en la navegación naval.

El GPS se ha convertido en una de esas tecnologías de las que depende gran parte del mundo, ya que se utiliza en los móviles, los aviones y los barcos que cruzan los océanos.  

Por eso, cuando esa señal desaparece, el impacto puede ser inmediato. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido recientemente en Oriente Medio.

Según distintos informes, más de 1.000 barcos que navegaban en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán perdieron o vieron alterada su señal GPS, lo que obligó a muchas tripulaciones a recurrir a métodos de navegación del siglo XX para mantener el rumbo. 

Esto coincide con una escalada de tensiones militares en la región y pone sobre la mesa la enorme dependencia del transporte marítimo respecto de una sola tecnología de posicionamiento.

Más de mil barcos sin GPS en una de las rutas más importantes del planeta

Las interferencias se registraron en torno al Golfo Pérsico, al Golfo de Omán y al estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. 

Y es que por esa estrecha franja de mar circula una parte significativa del petróleo que se transporta a nivel global. En ese contexto, perder el GPS no es un simple contratiempo técnico. 

Petroleros, buques de carga y embarcaciones comerciales dependen de estos sistemas para determinar con precisión su posición y coordinar el tráfico marítimo.

Cuando la señal desaparece, los capitanes deben recurrir al radar, a las cartas náuticas y a técnicas de navegación tradicionales para seguir avanzando. 

Cabe señalar que es una forma de navegación que sigue existiendo como respaldo, pero que ya no forma parte del funcionamiento habitual de muchos barcos modernos.

Algunos sistemas de seguimiento marítimo llegaron incluso a mostrar situaciones absurdas, como barcos que aparecían en tierra firme o en posiciones completamente alejadas de su ubicación real.

La guerra electrónica detrás del problema

La causa de estas interrupciones no parece estar relacionada con fallos del sistema GPS, sino con interferencias electrónicas a propósito. 

En los últimos años, este tipo de perturbaciones se ha vuelto cada vez más común en zonas de conflicto. De hecho, existen dos técnicas principales que pueden afectar a la navegación por satélite.

La primera es el jamming, que consiste en emitir señales de radio más potentes que las del GPS para bloquearlas. Cuando esto ocurre, el receptor del barco deja de recibir información de los satélites y pierde la referencia de posición.

La segunda técnica es más sofisticada y se conoce como spoofing. En lugar de bloquear la señal, el sistema envía datos falsos que engañan al receptor. 

El resultado es que el sistema de navegación muestra coordenadas incorrectas, haciendo creer al barco que está en otro lugar.

Este tipo de guerra electrónica se utiliza en entornos militares para proteger posiciones estratégicas o dificultar el desplazamiento de las fuerzas enemigas. El problema es que las interferencias no distinguen entre objetivos militares y de tráfico civil.

Las interrupciones del GPS coinciden con un aumento de las tensiones militares en Oriente Medio, donde en los últimos meses se han intensificado diversas operaciones y ataques.

Reportes afirman que las perturbaciones de navegación se dispararon tras varias acciones militares relacionadas con Irán. Aunque los barcos son uno de los sectores más visibles afectados por estas interferencias, no son los únicos. 

La manipulación o el bloqueo de señales GPS también puede afectar a aviones, drones e incluso a sistemas de navegación terrestres.

El problema es la demasiada dependencia del GPS

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Más allá de este incidente, el episodio ha puesto de manifiesto una debilidad tecnológica que preocupa a muchos expertos. El transporte marítimo depende casi por completo del GPS para determinar su posición.

El problema es que muchos barcos utilizan equipos de navegación que no han evolucionado al mismo ritmo que otras tecnologías. 

En algunos casos, los sistemas instalados a bordo son menos sofisticados que los de un móvil actual. Esto los hace especialmente vulnerables a interferencias o ataques electrónicos. 

Si el GPS se bloquea o se manipula, el sistema no siempre dispone de herramientas avanzadas para detectar el problema ni cambiar automáticamente a otras fuentes de posicionamiento.

Por eso, algunos especialistas aseguran que la tecnología de la navegación marítima arrastra un retraso de entre diez y quince años respecto a otros sectores tecnológicos.

Un riesgo creciente para el comercio global

La importancia de este incidente va más allá del ámbito técnico. Las zonas afectadas forman parte de una de las arterias energéticas del planeta.

Si los sistemas de navegación fallan en áreas tan transitadas, aumentan los riesgos de errores de navegación, colisiones o dificultades para coordinar el tráfico marítimo. 

Además, las interferencias dificultan el seguimiento en tiempo real de los barcos, algo fundamental para la seguridad y la logística internacional.

Por ese motivo, algunos expertos y organismos del sector empiezan a plantear la necesidad de sistemas de navegación alternativos o redundantes que permitan mantener la precisión incluso cuando el GPS se ve afectado.

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