Ángel Gaitán, mecánico y perito judicial: "Por favor DGT, os he recurrido un montón de multas de radar por esto"

Multas de la DGT
Multas de la DGTÁngel Gaitán / TikTok

Aunque reconoce haber cometido un exceso de velocidad, cuestiona la forma en que la DGT aplica las multas y exige el mismo nivel de responsabilidad que se impone a los conductores.

El mecánico Ángel Gaitán ha vuelto a poner a la DGT en el centro del debate, y es que tras recibir una multa por circular a 119 km/h en un tramo limitado a 100, ha reconocido su error, pero también ha exigido que Tráfico cumpla las mismas normas que impone a los ciudadanos. 

Según el perito judicial, la sanción que le llegó no cumple con los requisitos mínimos de prueba que marca la normativa. En lugar de dos imágenes —una en el momento de la infracción y otra que confirme la lectura del radar—, solo aparece una fotografía acompañada de una ampliación

"Eso no vale como prueba completa", señala Gaitán, que ha recurrido numerosas sanciones por este motivo. Su argumento es que si la DGT exige precisión, debe demostrarla. 

El caso no es menor, puesto que su denuncia ha reabierto el debate sobre la fiabilidad de los radares, la transparencia en los procesos sancionadores, así como el mantenimiento de unos dispositivos que cada año generan millones de euros en multas. 

Para Ángel Gaitán, la responsabilidad es un principio que debe funcionar en ambos sentidos, donde los ciudadanos deben respetar los límites, pero la Dirección General de Tráfico tiene la obligación de garantizar que cada sanción sea legal y verificable.

Una multa que se paga, pero se cuestiona

Gaitán no discute la infracción, porque acepta la multa de 100 euros (50 con pronto pago) y asume que sobrepasó el límite, pero insiste en que el problema no es el exceso, sino el procedimiento

"Si a nosotros se nos exige responsabilidad, debemos poder exigir lo mismo a las instituciones", dijo en una publicación en TikTok, donde detalla cómo la DGT incumple su propio protocolo. 

El perito recuerda que los radares deben pasar revisiones periódicas y contar con certificados de calibración vigentes. Cualquier fallo en la medición o en la documentación puede invalidar la multa. 

En su experiencia, muchos conductores pagan sin saber que tienen derecho a solicitar esa información. En este caso, la ausencia de la segunda imagen reglamentaria bastaría para anular la sanción si se demuestra que el expediente no cumple la normativa.

Qué exige realmente la ley

La normativa de tráfico es clara: toda sanción basada en una fotografía de radar debe incluir dos imágenes distintas. La primera capta el vehículo en el momento de la infracción; la segunda confirma que la lectura corresponde al mismo coche y no a un error del sistema. 

Este protocolo no es una formalidad, sino una garantía para evitar interpretaciones incorrectas o manipulaciones. Cuando falta una de las imágenes, el expediente puede considerarse incompleto. 

La multa puede seguir siendo válida si se acredita el exceso de velocidad, pero pierde fuerza legal al no aportar la doble evidencia. Por eso, Gaitán aclara que no busca librarse de pagar, sino exigir que la DGT cumpla sus propias reglas. "La ley es para todos, también para los que multan".

Radares, calibración y transparencia

El debate sobre los radares no es nuevo, pero vuelve a cobrar relevancia cada cierto tiempo. En España operan miles de dispositivos —fijos, móviles, de tramo y de helicóptero— distribuidos por toda la red viaria. 

Su función es controlar el cumplimiento de los límites de velocidad, así como reducir la siniestralidad, pero su fiabilidad depende del mantenimiento y de la calibración periódica. 

Un radar fijo, por ejemplo, debe pasar revisiones técnicas para garantizar que su margen de error no supere el permitido por ley. En los radares móviles, ese margen puede variar dependiendo del tipo de dispositivo y la velocidad registrada. 

La DGT afirma que todos sus equipos están homologados y certificados, pero casos como el de Gaitán reavivan la discusión sobre la opacidad con la que se gestionan esas pruebas. 

El perito también recuerda un detalle que muchos desconocen, y es que los radares no son infalibles. Factores como la meteorología, el ángulo de disparo o incluso el mantenimiento del software pueden alterar las mediciones. Por eso, recalca, el control de calibración es tan importante como el propio límite de velocidad.

La DGT y su red de control

La Dirección General de Tráfico gestiona una de las mayores redes de vigilancia de Europa. Además de los radares fijos tradicionales, dispone de radares de tramo, que miden la velocidad media entre dos puntos; radares móviles montados en vehículos camuflados; y helicópteros Pegasus, que detectan excesos desde el aire. 

En los últimos años, la DGT ha incorporado también drones para vigilar distracciones y adelantamientos indebidos. Cada uno de estos sistemas genera millones de datos al año, que se procesan de forma automática. 

Sin embargo, el volumen de información también aumenta el margen de error. Un fallo en la calibración o en la validación del expediente puede hacer que una multa sea impugnable, aunque la infracción haya ocurrido. 

Por eso, expertos como Ángel Gaitán insisten en la necesidad de transparencia, donde las multas deben ir acompañadas no solo de una imagen clara, sino también de la documentación técnica que certifique el correcto funcionamiento del radar.

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