Carlos Llull, electricista y especialista en climatización: "La próxima vez que alguien te diga que apagues el aire acondicionado porque consume mucho, recuerda esto"

La recomendación del experto no consiste en dejar siempre el aire acondicionado encendido, sino en utilizarlo de forma estable y evitar ciclos continuos de apagado y encendido.
Cuando llega el calor, también aparecen todo tipo de consejos sobre cómo utilizar el aire acondicionado sin disparar la factura. Muchos se repiten de boca en boca entre amigos o familiares, aunque no siempre tienen en cuenta cómo funcionan realmente los equipos actuales.
Una de las ideas más extendidas es que dejar el aparato encendido durante varias horas consume demasiado. Por eso, mucha gente lo pone en marcha hasta que la habitación se enfría, lo apaga y vuelve a encenderlo cuando el calor regresa.
Parece una forma lógica de ahorrar, pero puede obligar al sistema a repetir varias veces la fase en la que más trabaja. Por ello, el electricista y experto en climatización Carlos Llull advierte precisamente sobre este hábito.
Cuando afirma que conviene recordar algo antes de apagar el equipo por miedo al consumo, se refiere a que enfriar una estancia caliente exige mucho más esfuerzo que mantener una temperatura que ya se ha alcanzado.
Enfriar una habitación no cuesta lo mismo que mantenerla fresca

Es importante mencionar que cuando una estancia está a unos 29 grados y el termostato se fija en 24, el aire acondicionado debe trabajar con intensidad para retirar el calor acumulado.
De este modo, no solo tiene que enfriar el aire, sino también compensar la temperatura de las paredes, los muebles, el techo y todo lo que haya recibido calor durante el día.
Una vez alcanzado el valor elegido, el trabajo cambia. Los equipos regulan la potencia del compresor y reducen su actividad para limitarse a compensar el calor que vuelve a entrar desde el exterior.
Eso significa que un aire acondicionado encendido no consume necesariamente a máxima potencia durante todo el tiempo. La fase más exigente suele producirse al principio, mientras que mantener una temperatura estable requiere menos esfuerzo si la vivienda conserva bien el frío.
Así que al desconectar el equipo, la habitación comienza a calentarse otra vez. Si pasa suficiente tiempo, el aire, las paredes y los muebles recuperan buena parte del calor perdido.
Cuando se vuelve a encender, el aparato debe empezar de nuevo y repetir el tramo de mayor consumo. Si este ciclo se produce varias veces durante una tarde o una noche, el supuesto ahorro puede reducirse considerablemente.
Llull no dice que haya que mantener el aire acondicionado encendido durante todo el día sin necesidad. Su consejo se aplica cuando todavía se quiere climatizar la estancia. En ese caso, puede ser más eficiente elegir una temperatura razonable y permitir que el sistema la conserve.
Cuánto puede costar tenerlo encendido ocho horas
Como referencia, el experto plantea que un aire acondicionado de unos 1.500 vatios podría tener un coste cercano a un euro en la factura durante ocho horas en determinadas condiciones.
Esa cifra no es universal, porque el gasto final depende del precio de la electricidad, la eficiencia del aparato, la temperatura exterior, así como del aislamiento de la vivienda.
También influye cuánto tiempo trabaja realmente el compresor a plena potencia, ya que un equipo que reduce su consumo tras alcanzar la temperatura elegida no gasta durante ocho horas como si estuviera funcionando siempre al máximo.
Asimismo, un mal aislamiento obliga al aire acondicionado a compensar continuamente el calor que entra por ventanas, puertas y paredes. Bajar las persianas, cerrar bien la estancia y evitar temperaturas demasiado bajas puede influir más en la factura que apagar el aparato cada poco tiempo.
El consejo de Carlos Llull no consiste en ignorar el consumo, sino en utilizar el equipo de acuerdo con su funcionamiento real. Ahorrar no significa apagarlo por costumbre, sino evitar que tenga que enfriar una y otra vez una habitación que ha vuelto a calentarse.
