Este clon de Flappy Bird va a poner en peligro la bisagra de tu carísimo móvil plegable

Un clon de Flappy Bird para móviles plegables utiliza la bisagra como control principal, mostrando una gran creatividad técnica, pero también generando dudas sobre la durabilidad de estos dispositivos.
Un nuevo experimento ha conseguido que Flappy Bird vuelva a estar de moda, aunque esta vez no por su dificultad extrema, sino por el riesgo físico que plantea para determinados dispositivos.
Se trata de una nueva versión del juego, diseñada específicamente para teléfonos plegables, capaz de utilizar la bisagra como principal mecanismo de control. El resultado puede ser tan ingenioso como preocupante.
El proyecto ha sido bautizado como Foldy Bird y se trata de un juego web creado por el desarrollador @rebane2001. A diferencia del clásico original, aquí no basta con tocar la pantalla para mantener al pájaro en el aire. Los jugadores deben abrir y cerrar ligeramente su caro teléfono, como si estuvieran batiendo alas.
Cuanto más rápido se mueva la bisagra, más alto volará el personaje. Es una idea que resulta divertida e incluso intuitiva, pero que hace saltar todas las alarmas cuando se pone en práctica sobre dispositivos como el Galaxy Z Fold o el Pixel Fold.
Con Foldy Bird, el desarrollador va un paso más allá al convertir un componente mecánico clave en un mando improvisado. El juego aprovecha con precisión los sensores de ángulo y movimiento, normalmente reservados para funciones como el modo Flex o la activación automática de la pantalla.
El problema llega al pensar en la durabilidad. Aunque los fabricantes aseguran que las bisagras están preparadas para cientos de miles de pliegues, esas pruebas se realizan en condiciones controladas y repetitivas. Nada tienen que ver con los movimientos bruscos e irregulares de alguien intentando superar su récord personal.
En la práctica, esta nueva versión de Flappy Bird puede convertirse en una prueba de estrés constante para la bisagra y el protector de la pantalla interna. Teniendo en cuenta lo caros que son estos dispositivos, con precios cercanos a los 2.000 euros, está claro que sacrificar la durabilidad de una bisagra por jugar a un título de este tipo no parece nada recomendable.