Turistas compran todas las langostas de un restaurante y las liberan en el mar, lo que desata la ira de los expertos: "Se enfrentan a 3 años de cárcel"

Unas turistas causan un peligro medioambiental.
Unas turistas causan un peligro medioambiental.Generado con IA

Dos turistas estadounidenses creían que estaban haciendo una buena acción, pero soltando doce langostas han puesto en peligro la biodiversidad del mar Mediterráneo. La multa podría ser de hasta 150.000 euros.

La ciudad italiana de Pompeya ha vivido una situación surrealista. Los turistas de un restaurante han convertido lo que era un pequeño gesto de empatía liberando a unas langostas de la encimera de una cocina en amenaza para la biodiversidad del Mediterráneo.

Dos turistas de Texas querían rescatar a estos seres vivos antes de que terminasen en el menú, madre e hija decidieron comprar todas las langostas del acuario del restaurante Mercato Pompeiano para luego devolverlas al mar.

Los dueños del restaurante aseguraban que las mujeres habían observado la pecera de los crustáceos junto a su mesa durante la comida. Madre e hija no lo dudaron antes de abandonar el bar y compraron todas las langostas una por una.

Un buen gesto que puede causar un desastre climático

No hay nada reprochable en la actuación de las dos turistas estadounidenses. Las protagonistas de este suceso pagaron las langostas una a una y las introdujeron en un recipiente adecuado para su transporte.

El problema llega poco después cuando se dirigieron a la playa cercana de Castellammare di Stabia. La hija liberó una docena de ejemplares en el mar mientras su madre grababa la escena.

"Queremos llevarnos a Estados Unidos el recuerdo de este evento. Fue hermoso, estamos felices porque les dimos una última oportunidad", aseguraba la mujer en el vídeo que se ha hecho viral en redes sociales.

Las mujeres incluso enviaron un mensaje al dueño del restaurante: "Gracias por permitirnos hacer esto. Aunque vivan unos días más, valió la pena. Mi madre siempre quiso hacerlo cuando veíamos langostas en los restaurantes, pero nunca fue posible".

Lo que empezó como una buena acción, se ha convertido en un enorme peligro para la biodiversidad de la zona. Los expertos en biología marina denuncian la extrema gravedad del incidente soltando una docena de animales criados en cautividad en un ecosistema abierto.

Una multa de hasta 150.000 euros

Los biólogos marinos advierten que este tipo de actuaciones suponen una amenaza real para el ecosistema. La mayoría de las langostas de los restaurantes italianos son casi siempre ejemplares de la especie Homarus americanus (langosta americana o canadiense).

Estas langostas se encuentran en el Atlántico noroccidental, incluso se considera una especie invasora en el mar Mediterráneo. La llegada de doce ejemplares puede alterar el equilibrio ambiental de una zona que de por sí es extremadamente frágil.

El riesgo de que estos ejemplares, que nunca han estado en cautividad, transmitieran enfermedades o parásitos letales para los peces autóctonos también es muy elevado. Además, los crustáceos pasarían de temperaturas controladas en las peceras a un agua mucho más cálida, posiblemente sufrieron un choque térmico letal.

Italia castiga este tipo de prácticas con el Reglamento europeo 1143/2014, la liberación de especies exóticas siempre debe ser autorizada previamente por las autoridades competentes tras evaluar el riesgo ecológico.

Las dos turistas estadounidenses se enfrentan a una posible pena de prisión de hasta tres años y una multa de entre 10.000 y 150.000 euros. Las leyes medioambientales italianas son algo más estrictas que las de la Unión Europea.

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