Le pregunto a la IA que haría con ese PC que no se podrá actualizar a Windows 11 y lo tiene claro: "Instalar Linux"

Un PC que no será compatible con Windows 11 no tiene por qué quedar obsoleto. Según ChatGPT, existen varias formas de darle un nuevo uso sin tener que desecharlo o forzar una actualización.
A partir del 14 de octubre de 2025, todos los ordenadores con Windows 10 dejarán de recibir actualizaciones de seguridad. Ese día, millones de equipos seguirán funcionando, pero estarán expuestos a nuevas vulnerabilidades, como malware y virus informáticos.
Con esto, Microsoft cierra una etapa y, con ello, obliga a muchos usuarios a replantearse qué hacer con sus dispositivos actuales o como extender su vida útil sin quedar relegados de recibir nuevas funciones.
Ante esta situación, existen tres opciones claras: renovar el equipo por uno compatible con Windows 11, pagar por una licencia de soporte extendido o buscar una alternativa gratuita y segura. Le pregunté a una inteligencia artificial qué camino tomaría y no dudó en responder: "Instalar Linux".
¿Por qué Linux es la mejor alternativa?
Linux es un sistema operativo gratuito, de código abierto, que ha evolucionado hasta convertirse en una de las opciones más sólidas para usuarios domésticos. Su principal ventaja es que no necesitas un equipo de última generación, incluso PC antiguos pueden moverse con fluidez si eliges la distribución adecuada.
Además de ser estable, ligero y seguro, ha dejado de ser solo para expertos, por lo que hoy puedes instalarlo con unos pocos clics y usarlo sin conocimientos técnicos avanzados. La comunidad es enorme, la documentación abunda y los entornos gráficos son cada vez más intuitivos.
Hay distribuciones específicas que te harán sentir como en casa desde el primer momento. Linux Mint, por ejemplo, es perfecta si vienes de Windows: su escritorio es muy parecido, todo funciona desde el primer arranque y tiene soporte a largo plazo.
Ubuntu, una de las más populares, te ofrece estabilidad, una gran comunidad detrás, así como acceso a miles de aplicaciones gratuitas. Zorin OS, por su parte, está diseñada para facilitar la transición desde Windows, con un diseño familiar y muchas herramientas preinstaladas.
Con cualquiera de estas versiones puedes navegar por internet, escribir documentos, trabajar con hojas de cálculo, ver películas, realizar videollamadas o mantener tu equipo protegido sin preocuparte por virus ni licencias. Además, las actualizaciones son rápidas, transparentes y no te obligan a reiniciar cada dos por tres.
ChromeOS Flex: una segunda opción para tareas básicas
Si buscas algo aún más simple y solo usas el ordenador para lo esencial, ChromeOS Flex puede ser una buena alternativa. Este sistema, desarrollado por Google, está pensado para dar una segunda vida a equipos antiguos que ya no pueden con los sistemas tradicionales.
Funciona en la nube y se apoya casi por completo en el navegador Chrome. Puedes trabajar con Google Docs, hacer videollamadas, enviar correos o navegar sin complicaciones. Su instalación es muy sencilla y el rendimiento suele ser sorprendentemente bueno, incluso en máquinas antiguas.
Eso sí, no es para todos. No puedes instalar apps de escritorio como en Linux, y muchas funciones dependen de tener conexión a internet. Si eres un usuario más avanzado o necesitas flexibilidad, probablemente se te quede corto. Pero si solo buscas un entorno rápido, ligero y para tareas básicas, es una opción a tener en cuenta.
Otra alternativa es darle un nuevo rol a tu equipo, sin preocuparte por cambiar de sistema operativo. Por ejemplo, puedes convertirlo en un centro multimedia conectado al televisor usando herramientas como Kodi o Plex, ideales para reproducir películas, series o música desde el sofá.
También puedes usarlo como un pequeño servidor doméstico (NAS), para guardar copias de seguridad, compartir archivos con otros dispositivos o incluso montar tu propia nube personal con Nextcloud.
Si te interesa el entretenimiento retro, otra opción es transformarlo en una máquina para juegos clásicos, con emuladores como RetroArch o sistemas especializados como Batocera. Estas funciones no requieren grandes recursos, por lo que pueden dar una segunda vida útil a PC antiguos.
¿Y si decides quedarte con Windows 10?
Puede que, por comodidad, prefieras seguir usando Windows 10 más allá de 2025. Es una opción válida, pero debes tener claro que el sistema dejará de recibir parches de seguridad, lo que lo convierte en un blanco más fácil para el malware y otras amenazas.
La IA afirma que Microsoft ofrecerá un programa de actualizaciones extendidas (ESU), aunque orientado principalmente a empresas y de pago. Para usuarios domésticos, eso significa que tendrás que reforzar tu seguridad por tu cuenta.
Conviene instalar un buen antivirus, mantener actualizados todos los navegadores o aplicaciones, evitar páginas web, así como programas sospechosos y no usar el equipo para tareas críticas como banca online o gestión de datos personales si no estás protegido adecuadamente.
En resumen, usar Windows 10 sin soporte es posible, pero implica asumir un riesgo que irá creciendo con el tiempo, por lo que no es la mejor opción.
No necesitas desechar tu PC solo porque no podrá con Windows 11, hay alternativas funcionales, seguras y sostenibles que te permitirán seguir sacándole partido durante años. Linux es la opción más recomendada por la inteligencia artificial.

